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Mi mamá tiene novio

Hace 5 mesesWebMaster
Para un hijo no es fácil enfrentar el hecho de que su madre se haya enamorado, menos verla compartir besos y caricias con otra persona. Quienes han vivido la experiencia, aseguran que la situación inicial resulta inmanejable y que el secreto está en permitirse conocer al novio de mamá que, por lo general, es el hombre con quien se siente feliz. Bueno, salvo algunas excepciones.
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Celos, pánico, abandono. Demasiados son los sentimientos que dicen sentir los hijos cuya madre se vuelve a enamorar. Al parecer, cualquiera sea la edad de éstos, el impacto es el mismo, al conocer al novio de su madre.

Según la sicóloga y especialista en asertividad, Javiera de la Plaza lo primero que debe tomar en cuenta una madre antes de informarle a su hijo que está emprendiendo una nueva relación, es la edad que éste tiene. No es lo mismo decirle a un adolescente que su madre se enamoró de un hombre que no es su padre, que contarle el acontecimiento a un niño menor de 10 años.

"A los niños se les debe dar información, pero no toda, ya que no tienen la madurez cognitiva para entender detalles de la relación como primeros besos, regalos o intimidades. Se le debe contar lo que está ocurriendo de manera paulatina. Se debe hacer una suerte de desensibilización sistemática frente a la relación antes de llamarla pololeo", explica la especialista.

Cuando se trata de adolescentes, la estrategia es distinta. El diálogo entre madre e hijo debe ser simétrico.

"Lo que jamás se debe hacer en estos casos es permitir que el novio tome atribuciones frente al hijo. La nueva pareja de la madre no debe involucrarse en las medidas disciplinarias que ella tiene con su familia. Hay que tener claro que en la adolescencia están representadas todas las rebeldías, por ello hay que prevenir situaciones que las gatillen", agrega Javiera de la Plaza.

Aunque nunca está todo dicho. Cuando se trata de adultos el impacto frente a una situación como ésta es igual de fuerte. Así lo demuestran los testimonios de nuestros entrevistados, quienes debieron asumir que las madres también se enamoran. Ver menos

La joven y la virginidad

El cómo, cuándo y dónde iniciarse en el sexo: "Es una cuestión de elección personal."

Para quienes decidan ponerlo en práctica, es importante conocer que las incertidumbres y los miedos son lógicos en la primera vez. Lo ideal es tener confianza en la pareja y encontrarse en un buen clima (un lugar íntimo y tranquilo). Como el sexo es más amplio que la penetración en sí,... Ver más hay muchas formas de dar y obtener placer. Para la mujer será muy importante si la iniciación se da en un contexto de amor y ternura o al menos un trato delicado y respetuoso.

Se pueden practicar algunas variantes del sexo hasta sentirse más segura y relajada. Es importante comenzar con juegos previos a la penetración.

Las caricias, la estimulación manual, los besos son fundamentales para lograr la excitación, permitiendo tener una adecuada lubricación para de esa forma lograr la penetración, la cual no tiene por que ser dolorosa. De todas formas muchas veces sucede que hay "varias primeras veces", hasta alcanzar la penetración completa, ante todo hay que tener paciencia y no descuidar que los juegos previos son tan importantes como la penetración en si.

El himen es una delgada membrana que se encuentra a pocos milímetros de la entrada de la vagina.

Hay mujeres que congénitamente carecen de himen; hay otras que lo tienen pero no esta perforado y hay mujeres que tienen un himen de gran elasticidad por lo tanto, prácticamente no hay sangrado ni se observa dolor alguno y puede no romperse hasta después de numerosas relaciones.

A la mujer que no ha sido penetrada sexualmente se la considera virgen y esto supone la integridad del himen. Es común la idea de que en la "primera vez", la penetración sea dificultosa, haga sangrar y cause dolor a la mujer.

El himen puede sangrar cuando se desgarra, lo que ocurre durante la penetración en los primeros contactos sexuales o por lesión accidental.

Desde algunas religiones la virginidad es considerada un tesoro y el himen su llave. En este sentido, la desfloración (otro modo de designar a la primera relación sexual de la mujer) es vivida como pérdida y según las convicciones de quien la experimente, puede vivirse con placer o por lo contrario con angustia, culpa o una intensificación de las naturales molestias físicas. La primera vez, muchas veces puede producir cierta ansiedad, sobre todo a medida que uno va creciendo en edad y aún no ha pasado por la experiencia.

El paso del tiempo genera a veces una sensación de vergüenza y de haber "perdido el tren", fantasía que inhibe la posibilidad de un posible contacto sexual satisfactorio. Es importante diferenciar inhibiciones sexuales de tipo neurótico de aquellas que se desprenden de concepciones religiosas. Desde algunas perspectivas religiosas, para muchas mujeres, el acercamiento sexual que no apunte específicamente a la reproducción es considerado algo impropio y pecaminoso. Por idénticas razones muchas mujeres no conocen su cuerpo, ni están dispuestas a hacerlo. Bajo estos condicionamientos no es difícil que la mujer considere al erotismo como algo vergonzante.

Las posibilidades de experimentar placer en mujeres comprometidas con sentimientos o convicciones religiosas estarán condicionadas a lo que su conciencia, le permita. La neurosis perturba generalmente la actividad sexual pero por otros mecanismos, en cuya base hay profundos temores o fantasías temidas y reprimidas ligadas a la sexualidad.

Y recuerda: "El cómo, cuándo y dónde iniciarse en el sexo, es una cuestión de elección personal". Ver menos

Mujeres

"La gente se casa porque eso es lo que tiene que hacer según el guión de la sociedad, porque quiere tener hijos, por terror a la soledad, por dinero, por seguridad, por conveniencia y por muchas razones que no tienen que ver con el amor." (Jessica Kreimerman, escritora mexicana)

"La mujer más tonta puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario... Ver más ser muy hábil para manejar a un imbécil" (Rudyard Kipling, escritor británico)

"A los hombres se les enseña a pedir perdón por sus fallas; a las mujeres, por sus éxitos" (Bella Azbug, abogada y política estadounidense)

"Cualquier mujer que sepa llevar una casa estará muy cerca de llevar un país" (Margaret Thatcher, ex primera ministra británica)

"Ahora dicen que hay que lavar los platos a medias, pero luego las feministas radicales se quejan de que los hombres se amariconan y quieren tener un Tarzán en casa que les arranque la ropa a mordiscos" (Almudena Grandes, escritora española)

"El mundo de la mujer es su marido, su familia, sus hijos y su hogar. No es apropiado cuando insiste en meterse en el mundo de los hombres" (Adolf Hitler, dictador alemán). Ver menos

Tarea para la casa

¿Para qué sirve la inteligencia emocional en un niño?



- Aumenta el rendimiento escolar, ya que al controlar sus impulsos, el niño desarrolla mayor concentración, no se distrae ni interrumpe a sus compañeros.

- La automotivación los lleva a perseverar en sus esfuerzos: estudian a conciencia, aprenden a sobreponerse a las derrotas (ya sea... Ver más por una mala calificación o dificultades propias de su edad). "La inteligencia emocional permite criar sujetos altamente productivos. Es el típico niño que pregunta en clases e investiga para hacer sus tareas", explica la psicóloga.

- Desarrolla la empatía, talento que los lleva a ser solidarios con sus compañeros. Son niños que lideran grupos.

- Facilita el buen manejo de las relaciones interpersonales, lo que les ayuda a adaptarse al curso sin problemas.

- Son niños que analizan la situación y respetan los límites, bien evaluados por sus profesores. Son alumnos obedientes y participativos, factores importantes en términos de autoestima y motivación para asistir a clases.

Ejercicios de entrenamiento emocional



- Dibujarle al niño en los dedos de sus manos expresiones faciales correspondientes a distintas emociones. Después de ello, preguntarle cómo se siente (el indicará con sus dedos si está enojado, triste o feliz). Esta actividad se puede reforzar recortando en revistas o diarios caras que demuestren lo anterior.

- Ver televisión o leerles cuentos e ir comentando cada situación donde aparezca algún tipo de emoción. Por ejemplo, preguntarle qué cree que siente el personaje frente a la situación que está viviendo.

- Invitar amigos del niño a la casa. El juego y las relaciones entre pares permite que se conecte con su mundo emocional.

- Con niños mayores (9-13 años) se puede emplear la dramatización. A través del tipo de escena y de los elementos que el niño utiliza se pueden conocer aspectos de su personalidad.

- Con hijos adolescentes puede comentar sus propias vivencias y emociones. El hijo se siente considerado cuando los padres le demuestran confianza. Ver menos

Cuando los afectos entran en juego

Las capacidades intelectuales no son suficientes para lograr éxito y destacar. Hoy, los niños deben ser empáticos, manejar el autocontrol, tener automotivación y capacidad de manejo en sus relaciones interpersonales. Las emociones son un talento más que los padres deben enseñarles a desarrollar a sus hijos.

Nadie nos enseña a ser padres. Para serlo se necesita algo... Ver más más que intelecto y buena voluntad: se requiere de la participación de las emociones.

Según Claudia Sandino, autora del libro Inteligencia Emocional para Padres, "la inteligencia emocional no tiene relación con el coeficiente intelectual. Las capacidades intelectuales de las personas pueden ir en detrimento con los años". Pero las habilidades que conforman la inteligencia emocional (autocontrol, empatía, automotivación y capacidad de manejo de las relaciones interpersonales) pueden ser aprendidas e incrementadas, lo que permite el desarrollo personal y continuo crecimiento.

"La idea es crear padres proactivos, que eduquen niños que sean capaces de hablar de sus emociones, y esto se puede desarrollar desde que el niño llora y la madre lo atiende. En ese momento comienza la comunicación. Por lo tanto, si ocurre lo contrario, el niño también es capaz de sentir el abandono. En la medida en que se entrena al niño en esta área empiezan a aflorar sus talentos. De esta forma, aprende a decir lo que siente, a tener autocontrol, a ser empático con el mundo y asertivo para explicar sus ideas", añade la especialista.

Los primeros cuatro años de vida del niño son determinantes: "La niñez es una oportunidad única para fijar hábitos emocionales que lo ayudan a desempeñarse afectivamente a lo largo de su vida. Esto les entrega mayores posibilidades para utilizar el potencial intelectual que han heredado, ya que aprenden a canalizar sus talentos con afectividad", dice la psicóloga.

Frente al tema de la inteligencia emocional en los niños es importante saber que la herencia genética entrega una serie de rasgos emocionales que determinan el temperamento. Dependiendo de cómo se correlacionan estos factores, se manifiestan tres tipos de temperamentos: fácil, lento o de difícil adaptación.

Los niños de temperamento fácil no presentan mayores complicaciones en términos de adaptabilidad a los cambios (no son muy llorones, tienen mayor tolerancia, son fáciles de guiar). "Los niños de temperamento de lenta adaptación, aunque terminan igual ajustándose a los nuevos requerimientos, les toma más tiempo lograrlo. Pero los niños de temperamento difícil -que son probablemente el tipo de bebé que duerme de día y llora de noche-, tienen reacciones emocionales violentas. Por lo general, viven el proceso de crecimiento con mucha dificultad", explica Claudia Sandino.

La familia es la primera escuela para el aprendizaje emocional del niño. "La forma en que los padres traten a sus hijos tendrá consecuencias profundas y duraderas en la vida emocional del niño. Existen datos innegables que indican que tener padres inteligentes emocionalmente constituye un enorme beneficio para sus hijos. Pero también resulta vital que entre el padre y la madre exista coherencia", enfatiza Claudia Sandino.

Para que los padres se conviertan en entrenadores emocionales deben, ante todo, estar comprometidos con los sentimientos de sus hijos.

"Los niños ven en sus padres los modelos a seguir. Por ejemplo, este tipo de padres no se opone a las muestras de ira, tristeza o miedo por parte de sus hijos, debido a que perciben las emociones como parte de la naturaleza humana. Tampoco las ignoran. Aceptan las emociones negativas como un hecho de la vida y utilizan estos momentos para enseñarles una lección. Esto ayuda a crear relaciones más estrechas entre padres e hijos", explica la autora del libro Inteligencia Emocional para Padres.

Al compartir momentos de intimidad en un contexto emocional, los niños desarrollan mayor confianza en sus padres. Saben que tienen a quién recurrir y que sus emociones son importantes, lo que los hace menos vulnerables frente a conflictos o influencias sociales. "Son padres que no temen pedir disculpas a sus hijos si se han equivocado o han sido injustos".

Sin embargo, no hay que confundir esta actitud con la tolerancia exagerada y la sobreprotección. "Permitirle todo al hijo significa perder la oportunidad de enseñarle estrategias para manejarse frente a sus emociones", advierte Claudia Sandino. Ver menos

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