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La madre que todos llevamos dentro

Ineludible, avasalladora y vital, la figura de la madre se instala a fuego en la mente del hijo y dirige, desde allí, cómo será toda la historia emocional del vástago. Su voz dictará con quiénes se relacionará en el futuro, se hará oír al momento de escoger pareja y le dirá cómo criar a sus propios hijos. He aquí el peso de quien pervive en nosotros desde que nacemos hasta el último... Ver más suspiro. Feliz día, mamá.

Más poderoso, estrecho y enrollado que el cordón umbilical, la impronta de nuestras madres se nota más allá de que nos parezcamos físicamente o nos sorprendamos diciendo o haciendo cosas que ella hacía.

Esta huella se instala, sutil e imborrable, en el cuaderno secreto de la mente del hijo, donde habita el inconsciente. Entonces, no contenta con ser la madre que parió, amamantó y crió, ella, o más bien su imagen y modelo de crianza, se queda en el hijo para siempre. Desde allí dictará lo que el hijo considere bueno o malo, lo que piense y sienta en torno a la sexualidad, sus creencias en torno al comportamiento de un hombre o una mujer, la elección de pareja, cuánto y cómo nos queremos a nosotros mismos, y claro, de qué forma serán criados sus propios nietos. Es como llevar una madre interna cuya voz es imposible desoír, con todo lo positivo y negativo que eso conlleva.

Esta historia de amor comienza con el embarazo mismo. El hijo desde que es embrión comienza a sentir a su madre. Si bien no sabe quién es, siente su voz y los latidos de su corazón. Desde entonces la conexión es profunda. Al nacer, la etapa de la lactancia es crucial. "Aunque no puede conceptualizarlo el bebé considera a esa persona a quien siente, escucha y quien satisface sus necesidades más primitivas, cuando siente hambre o frío, como la persona que es capaz de salvarlo del dolor, de protegerlo y satisfacer todo lo que él necesita", asegura la matrona y psicóloga infantil Lorena Bravo Castillo.

Esta relación tan íntima y satisfactoria entre hijo y madre también hunde sus raíces en los fundamentos de la "geometría mental" del futuro adulto. Si el hijo llora porque tiene hambre y la madre lo toma, lo acurruca y le da de mamar, "¿acaso no es posible imaginar un parentesco de lo bello con la placidez y serenidad de la mirada satisfecha del bebé luego de experimentar la precisa sucesión de los eventos que esperaba? ¿Acaso, si pudiera, no nos diría el bebé que la mirada de su madre es la constelación más bella que lo ilumina? ¿Acaso no podríamos poner en este momento el sustento originario del enamoramiento?", aventura el psiquiatra y psicoanalista León Cohen.

A su juicio, será el recuerdo de esa contención que da la madre, el principal capital emocional futuro. "Esa memoria puesta en actividad será lo que nos permita oírnos a nosotros mismos, oír nuestras necesidades y además ser capaz, ahora, de ser como nuestra madre, es decir, ser capaz de tolerarnos, contenernos y de ser serviciales con nosotros mismos. Sólo identificados con esto, es decir, siendo capaces de ayudarnos y contenernos a nosotros mismos con verdad seremos capaces de jugar el mismo rol con los demás : amar a tu prójimo como a ti mismo", explica Cohen.

El psiquiatra señala que empezamos a ser individuos luego del parto, "pero en nuestra mente construimos una relación tan estrecha con todo lo que percibimos de nuestra madre, que parece reproducirse en la memoria nuestra simbiosis perdida. En este estado de cosas, todo lo que represente a esa madre en la mente del niño de meses, sean olores, ruidos, colores o temperaturas, es la substancia de lo que podemos entender como ideal, como lo bueno y lo bello en sí, como el trasfondo último de lo que llamamos enamoramiento".

Si así de vital es la primera conexión con la madre, la ausencia de ella o su lejanía resulta nefasta, como suele ocurrir con los niños abandonados o maltratados tempranamente. Porque en esos casos falla un concepto primordial que ocurre desde el nacimiento hasta los dos años de edad: la "confianza básica". El bebé empieza a sentir que depende en todo sentido de ese ser humano al que luego llamará mamá. En el fondo, que existe una persona en el mundo que puede satisfacerlo, acogerlo y calmarlo. Y si bien la madre es primordial, también esa función podría ejercerla alguien como la madre sustituta, la abuela o un pariente. Es esa relación la que permite desarrollar todos los vínculos emocionales futuros de este nuevo ser humano. Y lo de todos no es metáfora. Hasta la capacidad de establecer una relación de pareja estable depende de esta confianza.

"Un ser humano con confianza básica adquirida, sólida, para adelante tiene menos probabilidades de tener problemas en su desarrollo emocional. Da un cimiento, una base solidísima para empezar a formarte como ser humano", precisa Lorena Bravo. La psicóloga infantil llama la atención sobre un fenómeno que ocurre en la mente de los niños. Cuando la madre no está, para ellos es como si ya no existiera. Por eso es común la pataleta, el ataque de llanto, la desesperación que algunas guaguitas sienten cuando la mamá no está. Sin embargo, cuando el hijo tiene cerca de ocho meses, y asentado en su "confianza básica", simplemente comienza a entender que la mamá puede que no esté en ese momento, pero volverá. Y lo más probable es que si llora, su madre aparecerá. El niño que no cuente con esa base simplemente no confiará en el mundo y dará tumbos en sus relaciones emocionales. Su "madre interna" le hablará de la frustración de no haberla tenido, durante el resto de su vida.

Las madres crían a sus hijos de la manera que consideran correcta. Lo sea o no, según cómo fue su relación con sus propios padres.

Sin embargo, la psicóloga y terapeuta de parejas Perla Sanhueza, hace hincapié en un aspecto que no siempre es evidente en la crianza. "El niño no internaliza el mundo de las personas significativas como uno de los posibles mundos, sino como ‘el mundo‘, el único que es concebible, por eso es que es de suma importancia el cómo internalizamos a los padres, en este caso a la madre en nuestra manera de existir".

Como se trata de lazos emocionales únicos en la vida, esa relación será el punto de referencia para compararlos con los que vengan. Por eso es que "es fundamental para un buen desarrollo personal, tanto para hombres como mujeres estar consciente de que llevamos dentro los patrones de crianza y de los modelos para poder actuar y crear alternativas de conducta y emociones", si la experiencia de ser hijo de sus padres no resultó positiva.

Y cuando se elige pareja, todo este rollo de la madre se evidencia con fuerza. "Vemos cómo la mujer y el hombre se enamoran por igual y por primera vez de una mujer (la madre), imagen que imprimen en lo profundo de sus mentes desde que nacen y que nunca más podrán borrar. Para la mujer será un desafío gigantesco poder movilizar ese profundo amor y cercanía desde una mujer hacia un hombre, es decir, enfrentar los dolores de la ambivalencia y reconocer en la madre también una rival. Por ello, la mujer necesita una potente y precoz diferenciación para así lograr ser una mujer diferente, lograr tener su propia sexualidad y sus propios hijos", explica Cohen.

Sin embargo, el psicoanalista precisa que pese a "esa intensa y cercana intimidad que vemos entre las mujeres en todos los rincones, se aprecia que esa ligazón originaria jamás la ha podido sustituir por completo un hombre, a pesar de las exigencias de las propias mujeres. La mujer tiene en su propia mujer amada a la rival. Lleva esto en su mente, lo vive y lo teme en la cotidianeidad, lo refleja en el temor hacia la amiga separada, hacia una hermana, en el celo hacia la compañera de trabajo".

¿Y qué pasa cuando la hija de su madre tiene sus propios hijos? Es altamente probable, por no decir inevitable, que la hija repita los actos y decires de su madre. Hasta la comida le puede quedar igual a la que le preparó su mamá, incluso les transmitirá a sus hijos cosas que escuchó de niña, porque se identificó con su madre interna.

Salvo que, a través de un proceso consciente, la nueva madre decida no repetir el patrón, cuestión que ocurre con las mujeres maltratadas cuando niñas o aquellas que deciden no parecerse a su madre, es decir internalizan a su madre por contradicción.

Para quienes no celebren el día de la madre con felicidad este año, es importante acotar que esta "madre interna" es modificable intelectualmente. Cambiar las emociones, ese escondido y aún más poderoso resabio de la gestación, requiere un trabajo terapéutico.

Para Perla Sanhueza, el fenómeno de espejo que las madres evidencian en sus hijos es de una importancia brutal en quienes serán adultos más tarde. Las madres sobreprotectoras, autoritarias, "buena onda", descalificadoras o indiferentes, no harán más que transmitir todas esas actitudes a adultos que tendrán que sobrellevar a su madre, con todas sus "trancas" encima.

Por eso es que la psicóloga Bravo sugiere que quienes deseen tener hijos tomen en cuenta la enorme responsabilidad que implica la crianza, "estamos criando a un ser humano que va a cargar o tener muchas cosas de uno mismo, que estamos traspasándole casi por osmosis, por lo tanto, criar es una cosa muy seria, que tiene que tomarse con mucha responsabilidad". Y en cuanto a las mamás es tajante. "No hay una figura más poderosa en la vida de los seres humanos que la madre. De eso no hay duda", concluye. Ver menos

Primeros auxilios después de la ruptura

Hace 8 mesesWebMaster
Cuando los que prometieron ser uno deciden separarse, sobreviene una serie de síntomas que hablan de una herida profunda que requiere de atención y cuidados especiales. Aunque hombres y mujeres viven el proceso de distinta manera, y a pesar de que cada pareja es única, aquí va una serie de recomendaciones sobre qué hacer en los momentos críticos de una separación.

La... Ver más ruptura de una pareja no sólo constituye una crisis personal. También vulnera la imagen social de los involucrados, porque están en juego la imagen y autoestima individual, así como el proyecto de vida que ambos emprendieron cuando asumieron su compromiso.

Se trata, según los especialistas, de un cambio tan fuerte en la vida, tan devastador, que del terremoto nadie salva ileso. Sean matrimonio o no, las parejas que deciden continuar vidas separadas sufren heridas difíciles de dimensionar en plenitud, que podrían perpetuarse de no aplicar los adecuados primeros auxilios en las primeras fases de esta crisis.

Es necesario precisar que las rupturas emocionales no comienzan cuando se prepara la maleta para partir, sino mucho antes, por lo que la búsqueda de apoyo terapéutico se recomienda antes de que la pareja llegue a la UTI.

Lo que sigue a la decisión irrevocable de separarse afecta también de manera distinta a quien se queda y a quien abandona. Sin embargo, los costos emocionales son muy similares para ambos.

Aunque todo depende de la personalidad de las personas involucradas, de cómo la pareja manejó su separación en público, y considerando que no hay recetas infalibles, cuando las maletas están listas, y comienza el viaje en solitario, es importante tener en consideración ciertas recomendaciones básicas, no para sufrir menos, sino para respetar las etapas de un duelo inevitable, y de estar más consciente del recuento de daños que, según los especialistas, siempre puede superarse.

- Hable cuanto antes. Antes de que la ruptura sea inevitable, es conveniente conversar el tema con alguien cercano, familiares, amigos, o alguien que conozca a la pareja en cuestión. La idea es obtener una visión desde la cercanía, sentir apoyo durante esta fase del trance y ayudar a poner las ideas en orden. También alivia hablar con personas que no tengan ninguna relación con la pareja, ni esté involucrado emocionalmente con el tema. De esta forma se logra tener una visión desinteresada y objetiva del problema que puede resolverse, antes de que sea demasiado tarde.

- Lanzarse a la red. Los separados requieren necesariamente de una red de apoyo emocional donde encontrar apoyo y compañía. Parientes, amigos, e incluso compañeros de trabajo son imprescindibles en esta etapa. Es necesario retomar las amistades perdidas u olvidadas. Lo importante es no quedarse solo, al menos durante una primera etapa.

- El apoyo es temporal. Sin embargo, es importante comprender que el apoyo de la red social, que en cierta forma anestesia un poco la primera etapa de la separación, se hará cada vez más espaciado. Las invitaciones a comer o tomar un cafecito para conversar, comenzarán a escasear porque la antigua pareja ya no existe, entonces invitar a un separado o separada a eventos sociales se volverá más difícil, fenómeno que es "normal", porque en algún momento la "novedad" de la separación, dejará de serlo.

- Apoyo profesional. Según los especialistas, es recomendable que toda persona que se separa tenga al menos una sesión de evaluación con un profesional en salud mental. Este diálogo permite que la persona observe su problema y entienda el porqué del fin de su relación. Así se facilita identificar en qué falló él o ella, así como los errores cometidos por su pareja. La terapia ayuda a aclarar la propia vida y a proyectar otro horizonte en solitario, así como facilita la liberación de las culpas propias del proceso. Es tan importante este ítem que en países desarrollados es el propio Estado el que envía a los postulantes al divorcio a un terapeuta. Es fundamental considerar que muchos de los separados provienen de familias cuyos padres también se divorciaron. Por eso es que esta compulsión inconsciente requiere urgentemente de un proceso terapéutico para no volver a repetir este patrón y superar esa etapa.

- Llorar mucho. Si bien todas las personas se manifiestan de manera distinta y los hombres tienen una tara particular en cuanto al llanto, es mejor dar rienda suelta a las lágrimas, para sacar la pena y poner el problema fuera de uno mismo. El llanto es una expresión emocional legítima, y es por eso que las mujeres, en general, viven el proceso de la separación con mayor sanidad porque se expresan, hablan de lo que les ocurre, y lloran con desesperación. Por eso, a juicio de los expertos, superan el trance mejor que los hombres.

- Evitar el odio. Es recomendable que quienes se separan no queden en términos odiosos con su ex pareja. Si bien las separaciones pueden sacar lo peor de cada persona y se puede llegar incluso a la agresión física o verbal, lo ideal es que se mantengan ciertas normas mínimas de cortesía con el otro. En ese sentido, lo ideal es no buscar alianzas estratégicas entre los cercanos a la ex pareja, creando bandos a favor o en contra de alguno de los que antes eran uno. Un especial cuidado hay que tener frente a los hijos. Es necesario explicarles –y cerciorarse de que entienden- que la ruptura no tiene que ver con ellos, y no inventar excusas para justificar la ausencia de alguno de los padres.

- Autocuidado. Después de la separación es urgente estar muy pendiente de lo que ocurre con uno mismo. Esto pasa por resolver asuntos cotidianos como el nuevo presupuesto disponible para los gastos del mes, la nueva vivienda a habitar, o quien se hará cargo de la limpieza y del planchado de las camisas en el caso de los hombres. Otro tanto acontece con los cambios físicos que necesariamente aparecerán como aumento o baja de peso, falta de sueño, irritabilidad o cansancio, síntomas que podrían estar asociados a una depresión gatillada por el suceso. Es importante considerar que estas señales que manda el cuerpo no son sino un signo de que es la salud mental y no la corporal la que está en riesgo, en esto se sustenta la recomendación de un chequeo con un terapeuta. Un consejo no menor es el que indica que todo lo que la persona realice sea por propia satisfacción. Comprarse ropa, maquillarse, viajar o divertirse deberían ser actos motivados por uno mismo y no para demostrarle al ex o a la
sociedad que se está bien y que se puede rehacer la vida.

- Darse tiempo. Asumir la separación es un proceso que tarda tanto como es preciso y depende de los recursos emocionales de cada persona. Sin embargo, es importante no perder de vista que como toda herida, el proceso requiere abrirla, limpiarla y esperar a que cicatrice. Una vez que la vida vuelve a reorganizarse en solitario, se repara la autoestima dañada, y se perfila un nuevo horizonte individual, es recomendable "abrir las puertas con cuidado". Quienes se separan terminan muy vulnerables después de la ruptura y sienten una gran necesidad de afecto, por lo que hay que estar alerta al asumir nuevos vínculos que pueden resultar nefastos y terminar en malas experiencias. Ver menos

Familia y depresión

En la actualidad las sensaciones de impotencia que las personas experimentan día a día como consecuencia de los problemas económicos, políticos o sociales y, en general, el estrés y el estilo de vida al cual nos enfrentamos, son varios de los elementos que justifican el aumento de las depresiones.

La familia y los amigos



Los que rodean a un... Ver más deprimido también sufren. Generalmente no entienden lo que está pasando, dado que aparentemente no hay motivo para el estado del enfermo. Es esencial la adopción de una actitud comprensiva y abierta, recordemos que el deprimido suele tener una especial sensibilidad para las situaciones tristes, siendo incapaz de ver las positivas.

Es inútil pedirle a un deprimido que nos explique lo que le pasa, no podrá hacerlo. Si se insiste en ello, lo único que se conseguirá, es convencerle más de que no se le entiende, y en algunos casos irritarle. Tampoco se debe pretender que vea la realidad con objetividad, no podrá. Hay que entender que no está así por su gusto. Que no servirá de nada que le digamos que se anime o que se involucre en actividades. Lo que suponga un esfuerzo no está al alcance de su mano. Según la gravedad, hay cosas que no puede hacer, como divertirse, por mucho que otros se empeñen, ir a trabajar, viajar, leer, ver televisión o ir al cine. Estos suelen ser consejos que el deprimido no está en condiciones de seguir.

Lo mejor que pueden hacer las personas que se encuentren cerca de un deprimido, es transmitirle el sentimiento de que se les quiere y de que se tiene interés en ellos, sin agobiarles, y manteniendo una actitud de espera activa, convencidos de que saldrá de su situación. Simultáneamente a lo anterior, deben tratar de que el enfermo acepte la ayuda especializada de un psiquiatra y de un psicólogo.

Estrategias de manejo familiar



Cuando un ser querido está experimentando síntomas de depresión, debemos aprender acerca de la depresión y sus efectos, ayudar a comprender lo que está ocurriendo y desarrollar y utilizar estrategias para hacerle frente. La siguiente lista del Dr. Kelsey, del Departamento de Ciencias de la Conducta de la de la Universidad de Amory, Georgia, en Estados Unidos, sobre "cosas que se deben hacer" y "cosas que no se deben hacer" ofrece un punto de partida.

Lo que se debe hacer



Mantener una hora regular para acostarse y levantarse en la mañana. Reducir o eliminar la ingestión de cafeína. Dormir en una habitación fresca. Evitar ejercicios extenuantes antes de acostarse y usar la cama sólo para dormir o tener sexo, no leer, mirar TV o trabajar en ella. Luego tratar de tomar opciones saludables, como hacer ejercicio regular y vigilar la ingestión de alimentos sanos. Muchas personas con depresión presentan reducción del apetito. En estos casos, una nutrición apropiada resulta vital, otros experimentarán antojos por alimentos tales como chocolates o carbohidratos, y quizá pueden sentirse luego culpables tras haber abusado con estos antojos.

Otro aspecto consiste en comprender que las personas deprimidas tienen una perspectiva negativa. Los miembros de la familia necesitan comprender esto y tratar de hallar maneras para manejar la frustración que probablemente aparezca de vez en cuando.

Cuando la depresión reduce la capacidad de una persona para funcionar en el hogar, los miembros de la familia pueden tener dificultades para ajustarse. Algunas veces puede resultar útil relajar las normas domésticas de mantenimiento de la casa. El cónyuge o los hijos pueden hacerse cargo de algunas tareas domésticas adicionales.

Es importante reconocer que también los miembros de la familia están pasando por un período de estrés. Estos no deben sorprenderse si se sienten más fatigados o irritables, la depresión en la familia aumenta el nivel de estrés. Esto hace sumamente importante que los miembros de la familia tomen su tiempo para atenderse a sí mismos. Finalmente, la familia debe reconocer que la persona está enferma y que el tratamiento es prioritario, además de discutir abiertamente con el especialista el progreso y los efectos del tratamiento.

Lo que no se debe hacer



No excluir a la persona deprimida de los asuntos o discusiones familiares. No tratar de hacer todo por la persona con depresión, aunque pueda parecer la mejor manera de ayudar. Si bien la persona deprimida puede ser incapaz de hacer muchas cosas, aceptar algunas responsabilidades puede mejorar su autoestima. Un signo de advertencia en cuanto a tratar de hacer demasiado podría ser decir: "No. Yo lo haré", especialmente después que la persona deprimida ya haya empezado la tarea. Tratar de dar a la persona deprimida por lo menos la posibilidad de completar la tarea es lo más recomendable. No criticar o culpar a la persona por su conducta deprimida. No esperar que la persona resuelva su problema sola. Evitar la ingesta alcohólica.

Otro aspecto fundamental es el no tener temor de hacer preguntas. Con la depresión, muchas personas necesitan aprender por primera vez en sus vidas a preguntar y aceptar ayuda externa. Un médico, psicólogo, hospital, Internet, biblioteca o grupos locales de apoyo son buenas fuentes de información sobre depresión.

Con relación a las parejas, en especial, es fundamental no tomar decisiones vitales importantes, como casarse o divorciarse, cambiar de empleo o mudarse, durante una afección depresiva si es posible evitarlo. Y por último no deben tratar de arreglarse todos los malos hábitos durante la recuperación de la depresión. A medida que los síntomas de la depresión mejoran y el individuo se siente bien con los cambios significativos que está haciendo en su vida, la persona deprimida tiene una tendencia normal a sentir que también sería buen momento para dejar de fumar o abandonar algún otro hábito no saludable. De manera que es fundamental que la familia se integre y comprenda la situación del paciente depresivo, de manera que juntos puedan hacer más llevadero este trastorno. Ver menos

Manías ocultan ansiedad

Hace 8 mesesWebMaster
Los trastornos de angustia, aunque no son una patología, deben ser atendidos por especialistas para evitar autoagresiones.

Morderse las uñas y los dedos además de comerse el cabello son algunas prácticas comunes.

Jesús tiene 24 años y cuando está nervioso comienza a frotar con rapidez sus dedos hasta romper la piel, por eso es común verle con muchas curitas... Ver más para cubrir las pequeñas heridas que él mismo se hace.
"No sé por qué me lastimo, quizás es por nervios. No es una conducta nueva, a los ocho años me di cuenta de ello. Una vez la maestra me devolvió un examen y preguntó con asombro por qué había restos de sangre en el papel", explicó.

Como Jesús, muchas personas efectúan pequeñas agresiones contra sí mismos. Algunos pellizcan su rostro, otros se rascan con desesperación en algunas partes del cuerpo y otros arrancan parte de su cabellera. En casos extremos llegan a comérsela, lo que en un futuro les trae graves problemas porque tienen que ser sometidos a una intervención quirúrgica para extraer el cabello que el organismo no logra digerir.

Para la presidenta de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia del Comportamiento y docente de la Universidad Central de Venezuela, Felícitas Kort, estos casos entran en la clasificación de "malos hábitos generados por la ansiedad y el estrés". Es decir, no representan por sí mismos una patología o un trastorno que sea motivo de gran preocupación.

"En este sentido no se debe generalizar porque cada persona tiene características bien particulares que deben ser analizadas con detenimiento". Sin embargo, esta especialista de la conducta humana señala que la mayoría de las personas presentan dificultad para controlar los impulsos y logran aliviar su ansiedad efectuando estas pequeñas agresiones, las cuales son gratificantes y placenteras porque a través de ellas disminuye el estrés.

A su juicio, existen diferentes herramientas científicas utilizadas con éxito por psiquiatras y psicólogos para tratar el problema. "Los expertos en el área del comportamiento nos encargamos de evaluar y analizar la rutina que las personas ejecutan diariamente y contabilizamos su frecuencia e intensidad. Con los datos podemos diseñar un tratamiento lo más personalizado posible para ayudarles a eliminar el mal hábito", indicó.

Según la psiquiatra, es muy importante la colaboración de los pacientes para corregir este tipo de costumbre pues ellos tienen que concientizar lo que venían haciendo de forma mecánica. "Es mucho más fácil cuando se está consciente del problema porque se aprende con facilidad a mantener la calma y perder la tensión. Pero para lograr el éxito se debe tener disciplina".

Descubrir el origen



Para la psicóloga clínica Marianela Manzanares, "estos trastornos se derivan de un pensamiento ansiogénico que implica amenaza o daño".

Esta docente de la Universidad Metropolitana insistió en evitar la generalización de casos tan particulares y explicó que este tipo de conductas "alivian la sensación de angustia que tienen las personas en determinados momentos".

De acuerdo a la especialista, estos pensamientos que causan angustia son producto de distorsiones de la realidad. "En oportunidades las personas tienden a magnificar los problemas o se preocupan demasiado ante eventos que probablemente nunca ocurrirán. A veces el estrés los paraliza".

Identificar el problema o la causa de la angustia es importante para este tipo de tratamiento, pues cuando se logra manejar el problema y reestructurar la visión de la realidad, entonces, los malos hábitos adquiridos para aliviar el estrés desaparecen. Ver menos

¿Eres una persona obsesiva?

Hace 8 mesesWebMaster
Sin darnos cuenta, ciertas manías terminan gobernando nuestras vidas. Lee esta nota y aprendé a reconocer si tu caso es digno de una terapia.

¿Cree que hay manías individuales que pueden perjudicar la convivencia de una pareja?

Manías como lavarse las manos más de 5 veces al día, cerrar la puerta con todas las llaves de San Pedro, entrar a una casa y limpiarse... Ver más las suelas hasta gastarlas, la enfermedad por la limpieza de la casa , el miedo al contagio y otras; son patologías dignas de diván. Cada una de ellas denota un aspecto oscuro de nuestra existencia e invita a quedarnos solos si con el tiempo no se extinguen. Claro que muchas de las personas que nos rodean no tienen más remedio que tolerarlas, pero por que parezcan un simple detalle , a veces, tornan insostenible la convivencia familiar, laboral o social.

Conozca que hay detrás de esto que los especialistas coinciden en llamar "trastornos obsesivos-compulsivos".

Malas costumbres con nombre científico



Hay quienes no pueden pisar la calle sin tener absolutamente todo su vestuario combinado o quienes no estarán tranquilos si el escritorio permanece sin un orden estricto a lo largo de la jornada laboral. Más o menos importantes, estas , o pequeñas obsesiones, pueden convertirse en serias molestias para el entorno cotidiano y, por supuesto, para los que sufren como espectadores. Lo cierto es que todos las tenemos y, según la opinión de los piscólogos, la mayoría de ellas revelan una falta de confianza en nosotros mismos, sentimientos que suelen acentuarse con la edad.

Todas revisten importancia como para hacer una terapia, aunque más no sea una cortita, cuando su ritual se prolonga por más de una hora diaria y cuando comienzan a contrariar las actividades habituales. En este punto es probable que se hayan convertido en “trastornos obsesivos- compulsivos”, una patología descubierta recientemente.

"Yo soy así"



Las manías tienen dos connotaciones insoportables: como toda adicción, quien las padece no siempre suele reconocerlas, y cuando las admiten, por una cuestión de rebeldía, responden ante las críticas de quienes las contemplan con un "yo soy así". Obviamente, esto se traduce con un "si no te gusta ya sabes lo que tenes que hacer…", algo que hace la convivencia insoportable.

Las obsesiones más fecuentes

- Limpieza enfermiza: Nunca largan el trapo, lo sacan a relucir aún en la reuníon más paqueta y hasta pueden llegar a barrerle los pies a las visitas. Ciertas personas que la padecen llegan a trasladar este vicio a su higiene personal. Indudablemente representa un gran desconformismo con la propia imagen y son personas que viven pendientes del qué dirán.
- Obsesión por el orden: Se trata de individuos que no pueden comenzar a trabajar o acostarse sin haber ordenado minuciosamente sus cosas sobre el escritorio o en la casa. No pueden vivir sin darle a un objeto el lugar exacto. Son personas que temen a los cambios, muy inseguras.
- Miedo al contagio: Por temor a contraer alguna enfermedad, algunos no manipulan los billetes o jamás van a los restaurantes para no tocar cubiertos que hayan sido utilizados por otros. Son personas con una gran cuota de desconfianza en los demás, además, generalmente mezquinas y muy calculadoras de todos sus actos.
- Toser y acomodarse la corbata: Son más masculinas que femeninas: ellos tosen cada vez que tienen la palabra , se acomodan la corbata incansablemente o se quitan basuritas imaginarias de la ropa. Son transtornos que hablan de seres que quieren impresionar o manifiestan un estado de incomodidad en un lugar o una situación. La versión femenina es la que está todo el tiempo "espejito, espejito..."
- Verificaciones interminables: Para los obsesivos es imposible abandonar su domicilio, aunque más no sea por una hora, sin haber verificado 10 o hasta 15 veces que la luz está apagada, las persianas bajas, y la lista continúa. Se escudan bajo el argumento de la seguridad, pero en realidad son ellos los inseguros, sujetos con una gran carga de ansiedad.
- Rituales para filmar: son tan vuelteros que dejan de realizar la mitad de las cosas que se proponen o hacen que los demás terminen por abortarlas. Solamente un tratamiento puede ayudarlos Ver menos

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