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¿Que es el abuso Sexual y como prevenirlo?

Hace 1 añosWebMaster
El abuso sexual es una situación mas frecuente de lo que nos imaginamos, sobre todo cuando desde la infancia, el niño no

crece con ciertas características o actitudes que luego deben ser utilizadas para su autoprotección.

» La infancia y la adolescencia son dos etapas de la vida que requieren la constante atención de padres, tutores o

... Ver más personas a cargo y en la que se forjan y marcan profundamente muchas conductas que nos acompañaran el resto de nuestras

vidas, por esto es importante en este momento de la vida poder dar pautas para el autocuidado y protección, lo cual es un de

los elementos básicos para evitar el abuso psíquico, físico y sexual.

» El abuso sexual, un tema que por suerte comenzó a ser tratado abiertamente en muchos ámbitos (escuela, lugares de

trabajo, salud, judicial), nos llama a una importante reflexión y por ende a una acción.

» La reflexión que deben tener tanto profesionales de distintas áreas (salud, educación, trabajo social,etc) como los

padres es que le puede ocurrir a cualquier persona que no pueda defenderse o buscar ayuda, ya sea por miedo, por sumisión,

por vergüenza, por no tener un adulto confiable y referente, o por minusvalia física o mental, etc.

» "El ABUSO SEXUAL es un acto de poder que involucra un secreto, es un proceso crónico y por lo general el abusador es

conocido.
Puede darse por toques, obligar a la persona a quitarse la ropa, mirar o mantener sexo con terceros, obligarlo/a a ver

películas pornográficas, y el elemento mas grave o conocido es obligarlo/a a mantener relaciones sexuales contra su

voluntad".

» Es un acto que involucra un secreto (el agresor o victimario obliga a la víctima a mantener el secreto de lo que

ocurre por algún motivo como puede ser: “si hablas nadie te va a creer”, “si hablas vas a destruir a la familia”, “si lo

contas voy a decir que vos me buscaste”, “si hablas me van a poner preso y va a ser tu culpa”) y es un acto de poder físico o

el poder que da una investidura o una jerarquía ( entendiendo poder como: una persona mas grande en edad o en tamaña

corporal, un jefe, un maestro, un abuelo, etc). Entonces el abuso y el maltrato son situaciones de “abuso de poder”, por lo

general la víctima esta en condiciones inferioridad y bajo el control (de fuerza, emocional o económico) del agresor.

» La violación es la expresión mas grave del abuso sexual, por el daño físico y psíquico que provoca y es a diferencia

del abuso sexual una situación imprevista dada por la penetración violenta del pene, dedos u objetos en un orificio natural

realizado por una persona desconocida por la víctima, mientras que el abuso sexual es un acercamiento en forma paulatina del

abusador al abusado-a, hasta conseguir la confianza y a la intimidad con la víctima. En un 90% son personas conocidas, que

pertenecen al entorno del abusado.

» Se sabe por experiencias llevadas a cabo en otros países (EE.UU., Canadá, Suecia, etc.) que la mejor forma de

prevenir el abuso, en general, es haciendo que los niños crezcan con un sentimiento de autocuidado, respeto de su propio

cuerpo, haciéndolos sentir personas “únicas e irrepetibles”, por lo tanto muy valiosas, y creando en el ámbito familiar un

lugar propicio donde el niño o el adolescente pueda volcar sin miedos la situaciones, circunstancias o conflictos que pueda

tener fuera del hogar.

» Los padres proveen a los hijos de factores protectores mediante el cuidado, la protección, el apoyo, el afecto, la

confianza mutua y el poniendo limites (lugares que frecuentan, compañías, horarios,etc). Elementos fundamentales para la

conformación de la autoestima y el sentido de autoprotección que serán importantes en la vida futura del niño y del

adolescente.

» Tanto el abuso como el maltrato puede ser contado explícitamente por el niño o el joven, o puede ser observado por

los padres, docentes, o personas a cargo, ya sea por lesiones físicas (golpes, marcas, flujo, en el caso de las niñas, que

manche la ropa interior, etc), o por cambios en el carácter (depresión, cambio en el habito alimentario, cambio en el

rendimiento escolar, aparición de terrores nocturnos, etc.) por huidas del hogar, etc.

» En forma practica debe hablarse con los niños en un lenguaje acorde a la edad, indicándole que hay áreas de su

cuerpo ( región genital y los pechos en las niñas cuando comienzan a desarrollarse) que no deben ser tocados por nadie que no

sea su madre, o padre (hasta cierta edad, es importante que cuando ya se comienzan a delinear las formas corporales en las

niñas se evite por ejemplo el bañado por el padre o la higiene de genitales), y que deben pedir ayuda en situaciones en que

alguien quiera tomarlos por la fuerza y que siempre se les creerá y ayudara.

» Es importante que si una persona que es o haya sido abusada busque ayuda para poder salir de esta situación. Lo

primero es comunicarlo a una persona confiable y que los pueda proteger: padres, maestros, otros familiares, médicos, etc.,

la ayuda será desde lo afectivo, desde lo psicológico, medico y legal. Cualquier persona sola o acompañada, no importando la

edad puede buscar ayuda, por ejemplo en un hospital.

» Ante toda situación de abuso o relato de abuso, el padre, madre o encargado en 1° lugar debe creer el relato de

la/el joven y, en 2° lugar buscar ayuda especializada. Es importante que los padres y maestros, por ejemplo, estén atentos a

signos indirectos en los niños o jóvenes como son: miedos nocturnos, cambios en la conducta alimentaria, cambios en la

conducta en el colegio o en el rendimiento escolar, dolor al defecar, flujo que manche la ropa interior, etc. Ver menos

La batalla más cruel

Hace 1 añosWebMaster
Ya no es sólo un enfrentamiento por el régimen de visitas o pensión de alimentos el que se libra en los tribunales de menores cuando los (ex) esposos se declaran la guerra mundial. Dirigidos por abogados expertos en estrategias y artilugios, a las descalificaciones, extorsiones y agresiones propias de la contienda se ha sumado peligrosamente en los últimos años acusaciones por abuso sexual y... Ver más violencia intrafamiliar. Todo sea por el triunfo, sin importar que las únicas víctimas sean los hijos.

"¿Ve esos expedientes que están más abultados?, todos corresponden a gente con plata, es muy fácil reconocerlos, siempre son más gruesos que el resto", dice un funcionario de un tribunal de menores. Toma uno y lo hojea: "liquidaciones de sueldo, declaraciones de Impuestos Internos, informes bancarios, de propiedades, de vehículos, de Policía Internacional, cuentas de supermercado, de teléfono y hasta fotografías del demandado para acreditar que viste ropa cara. Oficios y más oficios, con sus respectivas respuestas de las instituciones requeridas y contestaciones de la otra parte; centenares de hojas, 'porque los abogados no se cansan de pedir diligencias. En estos sectores, se pelea hasta el último peso'", comenta.

Es la guerra. Una guerra sin contemplaciones que se libra en tribunales cuando los matrimonios destruidos no llegan a acuerdo sobre cómo separar aguas y replantear su vida bajo el prisma de lo que nunca dejarán de ser: el papá y la mamá. Pero lo peor es que si bien los conflictos matrimoniales son de antigua data, los cambios en el escenario (que la separación ya no sea un estigma, que las mujeres se atrevan más a demandar a sus ex maridos, que el "factor peso" sea intransable y que abogados cada día más "expertos" pululen con su dossier de estrategias y artilugios) hacen que el conflicto derive en una guerra cruel.

La pelea es descarnada. En eso concuerdan todos los que trabajan en torno a los tribunales de menores. No sólo porque está lleno de padres capaces de transferir sus bienes o fingir endeudamiento con tal de reducir la cantidad de dinero que deben entregar a su ex esposa e hijos. O porque no faltan las mujeres jóvenes que no trabajan y que incluyen hasta las cirugías estéticas en la lista de gastos. Si no porque detrás de este tira y afloja de pesos que se vive en los juicios de alimentos se esconde una historia de pareja no resuelta que en no pocas ocasiones hace aflorar lo peor del ser humano, sin que las partes se detengan a medir las consecuencias.

¿Consecuencias? ¿Cuáles?, "terminan dañando precisamente lo que ellos aseguran que están defendiendo: sus hijos", sentencia la sicóloga Patricia Fernández Bieberach.

Desde hace siete años, ésta profesional actúa como perito en los tribunales de menores, evaluando a padres e hijos en juicios por régimen de visitas, el otro escenario en que se libra la batalla y que suele ir de la mano con las demandas de alimentos: ella pide dinero para mantener a los niños y él que lo dejen ver a sus hijos. Durante todos estos años, la especialista ha sido testigo de lo que representa este enfrentamiento de sus progenitores. Las descalificaciones, las extorsiones, las agresiones. Pero lo que últimamente ha despertado aún más su preocupación es el incremento de mujeres que acusan a sus ex maridos de abuso sexual en contra de sus hijos para negar las visitas.

En la mayoría de estos casos, no hay una denuncia previa o simultánea en los juzgados del crimen, tampoco se trata de violaciones o agresiones en que las pruebas físicas sean evidentes. Simplemente son "presunciones" de abuso deshonesto atribuibles al padre, expresadas por la defensa de la mujer en el marco del juicio por visitas. Sin embargo, eso basta para extender un manto de dudas lo suficientemente poderoso que lleva al juez de menores a suprimir o restringir el contacto e iniciar una investigación para acreditar el hecho. Lo que puede tardar, por lo bajo, seis u ocho meses.

No existen estadísticas que dimensionen el incremento de estas denuncias en los tribunales de menores. De hecho, ni siquiera está disponible información tan básica como el número de demandas de alimentos o de visitas que ingresan cada año a los juzgados del país. Pero la percepción de la sicóloga es compartida por funcionarios judiciales y abogados que se dedican a materias de familia. "Durante toda mi carrera no me habían tocado más de dos casos de este tipo. En el último año, ya he visto cinco", señala una abogada. En opinión de esta profesional, algunas mujeres se toman esta acusación en forma muy liviana. Cuenta el caso, por ejemplo, de un matrimonio "medio hippie" que mientras estuvieron casados era normal que la hija pequeña viera al papá desnudo en algunas ocasiones cotidianas. Pero cuando se separaron, la mamá cambió completamente el discurso y lo que antes era "normal" ahora era "morboso y sospechoso". Él lleva un año y medio sin poder ver a sus hijos.

Otro profesional relata el caso de un abogado que fue acusado por su ex esposa de abusos deshonestos, también en el juicio de visitas. Él la había abandonado por otra mujer y estuvo más de seis meses sin ningún contacto con la niña. "Estaba desesperado, incluso llegó a pensar en terminar con su actual pareja para recuperar a su hija. Por suerte, ella conoció a otro hombre, se enamoró y ahora la relación es casi normal. Dejó de colocar problemas para las visitas", comenta. Ver menos

Mi mamá tiene novio

Hace 1 añosWebMaster
Para un hijo no es fácil enfrentar el hecho de que su madre se haya enamorado, menos verla compartir besos y caricias con otra persona. Quienes han vivido la experiencia, aseguran que la situación inicial resulta inmanejable y que el secreto está en permitirse conocer al novio de mamá que, por lo general, es el hombre con quien se siente feliz. Bueno, salvo algunas excepciones.
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Celos, pánico, abandono. Demasiados son los sentimientos que dicen sentir los hijos cuya madre se vuelve a enamorar. Al parecer, cualquiera sea la edad de éstos, el impacto es el mismo, al conocer al novio de su madre.

Según la sicóloga y especialista en asertividad, Javiera de la Plaza lo primero que debe tomar en cuenta una madre antes de informarle a su hijo que está emprendiendo una nueva relación, es la edad que éste tiene. No es lo mismo decirle a un adolescente que su madre se enamoró de un hombre que no es su padre, que contarle el acontecimiento a un niño menor de 10 años.

"A los niños se les debe dar información, pero no toda, ya que no tienen la madurez cognitiva para entender detalles de la relación como primeros besos, regalos o intimidades. Se le debe contar lo que está ocurriendo de manera paulatina. Se debe hacer una suerte de desensibilización sistemática frente a la relación antes de llamarla pololeo", explica la especialista.

Cuando se trata de adolescentes, la estrategia es distinta. El diálogo entre madre e hijo debe ser simétrico.

"Lo que jamás se debe hacer en estos casos es permitir que el novio tome atribuciones frente al hijo. La nueva pareja de la madre no debe involucrarse en las medidas disciplinarias que ella tiene con su familia. Hay que tener claro que en la adolescencia están representadas todas las rebeldías, por ello hay que prevenir situaciones que las gatillen", agrega Javiera de la Plaza.

Aunque nunca está todo dicho. Cuando se trata de adultos el impacto frente a una situación como ésta es igual de fuerte. Así lo demuestran los testimonios de nuestros entrevistados, quienes debieron asumir que las madres también se enamoran. Ver menos

Primeros auxilios después de la ruptura

Hace 2 añosWebMaster
Cuando los que prometieron ser uno deciden separarse, sobreviene una serie de síntomas que hablan de una herida profunda que requiere de atención y cuidados especiales. Aunque hombres y mujeres viven el proceso de distinta manera, y a pesar de que cada pareja es única, aquí va una serie de recomendaciones sobre qué hacer en los momentos críticos de una separación.

La... Ver más ruptura de una pareja no sólo constituye una crisis personal. También vulnera la imagen social de los involucrados, porque están en juego la imagen y autoestima individual, así como el proyecto de vida que ambos emprendieron cuando asumieron su compromiso.

Se trata, según los especialistas, de un cambio tan fuerte en la vida, tan devastador, que del terremoto nadie salva ileso. Sean matrimonio o no, las parejas que deciden continuar vidas separadas sufren heridas difíciles de dimensionar en plenitud, que podrían perpetuarse de no aplicar los adecuados primeros auxilios en las primeras fases de esta crisis.

Es necesario precisar que las rupturas emocionales no comienzan cuando se prepara la maleta para partir, sino mucho antes, por lo que la búsqueda de apoyo terapéutico se recomienda antes de que la pareja llegue a la UTI.

Lo que sigue a la decisión irrevocable de separarse afecta también de manera distinta a quien se queda y a quien abandona. Sin embargo, los costos emocionales son muy similares para ambos.

Aunque todo depende de la personalidad de las personas involucradas, de cómo la pareja manejó su separación en público, y considerando que no hay recetas infalibles, cuando las maletas están listas, y comienza el viaje en solitario, es importante tener en consideración ciertas recomendaciones básicas, no para sufrir menos, sino para respetar las etapas de un duelo inevitable, y de estar más consciente del recuento de daños que, según los especialistas, siempre puede superarse.

- Hable cuanto antes. Antes de que la ruptura sea inevitable, es conveniente conversar el tema con alguien cercano, familiares, amigos, o alguien que conozca a la pareja en cuestión. La idea es obtener una visión desde la cercanía, sentir apoyo durante esta fase del trance y ayudar a poner las ideas en orden. También alivia hablar con personas que no tengan ninguna relación con la pareja, ni esté involucrado emocionalmente con el tema. De esta forma se logra tener una visión desinteresada y objetiva del problema que puede resolverse, antes de que sea demasiado tarde.

- Lanzarse a la red. Los separados requieren necesariamente de una red de apoyo emocional donde encontrar apoyo y compañía. Parientes, amigos, e incluso compañeros de trabajo son imprescindibles en esta etapa. Es necesario retomar las amistades perdidas u olvidadas. Lo importante es no quedarse solo, al menos durante una primera etapa.

- El apoyo es temporal. Sin embargo, es importante comprender que el apoyo de la red social, que en cierta forma anestesia un poco la primera etapa de la separación, se hará cada vez más espaciado. Las invitaciones a comer o tomar un cafecito para conversar, comenzarán a escasear porque la antigua pareja ya no existe, entonces invitar a un separado o separada a eventos sociales se volverá más difícil, fenómeno que es "normal", porque en algún momento la "novedad" de la separación, dejará de serlo.

- Apoyo profesional. Según los especialistas, es recomendable que toda persona que se separa tenga al menos una sesión de evaluación con un profesional en salud mental. Este diálogo permite que la persona observe su problema y entienda el porqué del fin de su relación. Así se facilita identificar en qué falló él o ella, así como los errores cometidos por su pareja. La terapia ayuda a aclarar la propia vida y a proyectar otro horizonte en solitario, así como facilita la liberación de las culpas propias del proceso. Es tan importante este ítem que en países desarrollados es el propio Estado el que envía a los postulantes al divorcio a un terapeuta. Es fundamental considerar que muchos de los separados provienen de familias cuyos padres también se divorciaron. Por eso es que esta compulsión inconsciente requiere urgentemente de un proceso terapéutico para no volver a repetir este patrón y superar esa etapa.

- Llorar mucho. Si bien todas las personas se manifiestan de manera distinta y los hombres tienen una tara particular en cuanto al llanto, es mejor dar rienda suelta a las lágrimas, para sacar la pena y poner el problema fuera de uno mismo. El llanto es una expresión emocional legítima, y es por eso que las mujeres, en general, viven el proceso de la separación con mayor sanidad porque se expresan, hablan de lo que les ocurre, y lloran con desesperación. Por eso, a juicio de los expertos, superan el trance mejor que los hombres.

- Evitar el odio. Es recomendable que quienes se separan no queden en términos odiosos con su ex pareja. Si bien las separaciones pueden sacar lo peor de cada persona y se puede llegar incluso a la agresión física o verbal, lo ideal es que se mantengan ciertas normas mínimas de cortesía con el otro. En ese sentido, lo ideal es no buscar alianzas estratégicas entre los cercanos a la ex pareja, creando bandos a favor o en contra de alguno de los que antes eran uno. Un especial cuidado hay que tener frente a los hijos. Es necesario explicarles –y cerciorarse de que entienden- que la ruptura no tiene que ver con ellos, y no inventar excusas para justificar la ausencia de alguno de los padres.

- Autocuidado. Después de la separación es urgente estar muy pendiente de lo que ocurre con uno mismo. Esto pasa por resolver asuntos cotidianos como el nuevo presupuesto disponible para los gastos del mes, la nueva vivienda a habitar, o quien se hará cargo de la limpieza y del planchado de las camisas en el caso de los hombres. Otro tanto acontece con los cambios físicos que necesariamente aparecerán como aumento o baja de peso, falta de sueño, irritabilidad o cansancio, síntomas que podrían estar asociados a una depresión gatillada por el suceso. Es importante considerar que estas señales que manda el cuerpo no son sino un signo de que es la salud mental y no la corporal la que está en riesgo, en esto se sustenta la recomendación de un chequeo con un terapeuta. Un consejo no menor es el que indica que todo lo que la persona realice sea por propia satisfacción. Comprarse ropa, maquillarse, viajar o divertirse deberían ser actos motivados por uno mismo y no para demostrarle al ex o a la
sociedad que se está bien y que se puede rehacer la vida.

- Darse tiempo. Asumir la separación es un proceso que tarda tanto como es preciso y depende de los recursos emocionales de cada persona. Sin embargo, es importante no perder de vista que como toda herida, el proceso requiere abrirla, limpiarla y esperar a que cicatrice. Una vez que la vida vuelve a reorganizarse en solitario, se repara la autoestima dañada, y se perfila un nuevo horizonte individual, es recomendable "abrir las puertas con cuidado". Quienes se separan terminan muy vulnerables después de la ruptura y sienten una gran necesidad de afecto, por lo que hay que estar alerta al asumir nuevos vínculos que pueden resultar nefastos y terminar en malas experiencias. Ver menos

Manías ocultan ansiedad

Hace 2 añosWebMaster
Los trastornos de angustia, aunque no son una patología, deben ser atendidos por especialistas para evitar autoagresiones.

Morderse las uñas y los dedos además de comerse el cabello son algunas prácticas comunes.

Jesús tiene 24 años y cuando está nervioso comienza a frotar con rapidez sus dedos hasta romper la piel, por eso es común verle con muchas curitas... Ver más para cubrir las pequeñas heridas que él mismo se hace.
"No sé por qué me lastimo, quizás es por nervios. No es una conducta nueva, a los ocho años me di cuenta de ello. Una vez la maestra me devolvió un examen y preguntó con asombro por qué había restos de sangre en el papel", explicó.

Como Jesús, muchas personas efectúan pequeñas agresiones contra sí mismos. Algunos pellizcan su rostro, otros se rascan con desesperación en algunas partes del cuerpo y otros arrancan parte de su cabellera. En casos extremos llegan a comérsela, lo que en un futuro les trae graves problemas porque tienen que ser sometidos a una intervención quirúrgica para extraer el cabello que el organismo no logra digerir.

Para la presidenta de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia del Comportamiento y docente de la Universidad Central de Venezuela, Felícitas Kort, estos casos entran en la clasificación de "malos hábitos generados por la ansiedad y el estrés". Es decir, no representan por sí mismos una patología o un trastorno que sea motivo de gran preocupación.

"En este sentido no se debe generalizar porque cada persona tiene características bien particulares que deben ser analizadas con detenimiento". Sin embargo, esta especialista de la conducta humana señala que la mayoría de las personas presentan dificultad para controlar los impulsos y logran aliviar su ansiedad efectuando estas pequeñas agresiones, las cuales son gratificantes y placenteras porque a través de ellas disminuye el estrés.

A su juicio, existen diferentes herramientas científicas utilizadas con éxito por psiquiatras y psicólogos para tratar el problema. "Los expertos en el área del comportamiento nos encargamos de evaluar y analizar la rutina que las personas ejecutan diariamente y contabilizamos su frecuencia e intensidad. Con los datos podemos diseñar un tratamiento lo más personalizado posible para ayudarles a eliminar el mal hábito", indicó.

Según la psiquiatra, es muy importante la colaboración de los pacientes para corregir este tipo de costumbre pues ellos tienen que concientizar lo que venían haciendo de forma mecánica. "Es mucho más fácil cuando se está consciente del problema porque se aprende con facilidad a mantener la calma y perder la tensión. Pero para lograr el éxito se debe tener disciplina".

Descubrir el origen



Para la psicóloga clínica Marianela Manzanares, "estos trastornos se derivan de un pensamiento ansiogénico que implica amenaza o daño".

Esta docente de la Universidad Metropolitana insistió en evitar la generalización de casos tan particulares y explicó que este tipo de conductas "alivian la sensación de angustia que tienen las personas en determinados momentos".

De acuerdo a la especialista, estos pensamientos que causan angustia son producto de distorsiones de la realidad. "En oportunidades las personas tienden a magnificar los problemas o se preocupan demasiado ante eventos que probablemente nunca ocurrirán. A veces el estrés los paraliza".

Identificar el problema o la causa de la angustia es importante para este tipo de tratamiento, pues cuando se logra manejar el problema y reestructurar la visión de la realidad, entonces, los malos hábitos adquiridos para aliviar el estrés desaparecen. Ver menos

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