Cárdenas -

Manías ocultan ansiedad

13/06/2005
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Estos pensamientos que causan angustia son producto de distorsiones de la realidad.

Los trastornos de angustia, aunque no son una patología, deben ser atendidos por especialistas para evitar autoagresiones.

Morderse las uñas y los dedos además de comerse el cabello son algunas prácticas comunes.

Jesús tiene 24 años y cuando está nervioso comienza a frotar con rapidez sus dedos hasta romper la piel, por eso es común verle con muchas curitas para cubrir las pequeñas heridas que él mismo se hace. "No sé por qué me lastimo, quizás es por nervios. No es una conducta nueva, a los ocho años me di cuenta de ello. Una vez la maestra me devolvió un examen y preguntó con asombro por qué había restos de sangre en el papel", explicó.

Como Jesús, muchas personas efectúan pequeñas agresiones contra sí mismos. Algunos pellizcan su rostro, otros se rascan con desesperación en algunas partes del cuerpo y otros arrancan parte de su cabellera. En casos extremos llegan a comérsela, lo que en un futuro les trae graves problemas porque tienen que ser sometidos a una intervención quirúrgica para extraer el cabello que el organismo no logra digerir.

Para la presidenta de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia del Comportamiento y docente de la Universidad Central de Venezuela, Felícitas Kort, estos casos entran en la clasificación de "malos hábitos generados por la ansiedad y el estrés". Es decir, no representan por sí mismos una patología o un trastorno que sea motivo de gran preocupación.

"En este sentido no se debe generalizar porque cada persona tiene características bien particulares que deben ser analizadas con detenimiento". Sin embargo, esta especialista de la conducta humana señala que la mayoría de las personas presentan dificultad para controlar los impulsos y logran aliviar su ansiedad efectuando estas pequeñas agresiones, las cuales son gratificantes y placenteras porque a través de ellas disminuye el estrés.

A su juicio, existen diferentes herramientas científicas utilizadas con éxito por psiquiatras y psicólogos para tratar el problema. "Los expertos en el área del comportamiento nos encargamos de evaluar y analizar la rutina que las personas ejecutan diariamente y contabilizamos su frecuencia e intensidad. Con los datos podemos diseñar un tratamiento lo más personalizado posible para ayudarles a eliminar el mal hábito", indicó.

Según la psiquiatra, es muy importante la colaboración de los pacientes para corregir este tipo de costumbre pues ellos tienen que concientizar lo que venían haciendo de forma mecánica. "Es mucho más fácil cuando se está consciente del problema porque se aprende con facilidad a mantener la calma y perder la tensión. Pero para lograr el éxito se debe tener disciplina".

Descubrir el origen

Para la psicóloga clínica Marianela Manzanares, "estos trastornos se derivan de un pensamiento ansiogénico que implica amenaza o daño".

Esta docente de la Universidad Metropolitana insistió en evitar la generalización de casos tan particulares y explicó que este tipo de conductas "alivian la sensación de angustia que tienen las personas en determinados momentos".

De acuerdo a la especialista, estos pensamientos que causan angustia son producto de distorsiones de la realidad. "En oportunidades las personas tienden a magnificar los problemas o se preocupan demasiado ante eventos que probablemente nunca ocurrirán. A veces el estrés los paraliza".

Identificar el problema o la causa de la angustia es importante para este tipo de tratamiento, pues cuando se logra manejar el problema y reestructurar la visión de la realidad, entonces, los malos hábitos adquiridos para aliviar el estrés desaparecen.

 
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