Cárdenas -

Primeros auxilios después de la ruptura

13/06/2005
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Es necesario precisar que las rupturas emocionales no comienzan cuando se prepara la maleta para partir, sino mucho antes.

Cuando los que prometieron ser uno deciden separarse, sobreviene una serie de síntomas que hablan de una herida profunda que requiere de atención y cuidados especiales. Aunque hombres y mujeres viven el proceso de distinta manera, y a pesar de que cada pareja es única, aquí va una serie de recomendaciones sobre qué hacer en los momentos críticos de una separación.

La ruptura de una pareja no sólo constituye una crisis personal. También vulnera la imagen social de los involucrados, porque están en juego la imagen y autoestima individual, así como el proyecto de vida que ambos emprendieron cuando asumieron su compromiso.

Se trata, según los especialistas, de un cambio tan fuerte en la vida, tan devastador, que del terremoto nadie salva ileso. Sean matrimonio o no, las parejas que deciden continuar vidas separadas sufren heridas difíciles de dimensionar en plenitud, que podrían perpetuarse de no aplicar los adecuados primeros auxilios en las primeras fases de esta crisis.

Es necesario precisar que las rupturas emocionales no comienzan cuando se prepara la maleta para partir, sino mucho antes, por lo que la búsqueda de apoyo terapéutico se recomienda antes de que la pareja llegue a la UTI.

Lo que sigue a la decisión irrevocable de separarse afecta también de manera distinta a quien se queda y a quien abandona. Sin embargo, los costos emocionales son muy similares para ambos.

Aunque todo depende de la personalidad de las personas involucradas, de cómo la pareja manejó su separación en público, y considerando que no hay recetas infalibles, cuando las maletas están listas, y comienza el viaje en solitario, es importante tener en consideración ciertas recomendaciones básicas, no para sufrir menos, sino para respetar las etapas de un duelo inevitable, y de estar más consciente del recuento de daños que, según los especialistas, siempre puede superarse.

- Hable cuanto antes. Antes de que la ruptura sea inevitable, es conveniente conversar el tema con alguien cercano, familiares, amigos, o alguien que conozca a la pareja en cuestión. La idea es obtener una visión desde la cercanía, sentir apoyo durante esta fase del trance y ayudar a poner las ideas en orden. También alivia hablar con personas que no tengan ninguna relación con la pareja, ni esté involucrado emocionalmente con el tema. De esta forma se logra tener una visión desinteresada y objetiva del problema que puede resolverse, antes de que sea demasiado tarde.

- Lanzarse a la red. Los separados requieren necesariamente de una red de apoyo emocional donde encontrar apoyo y compañía. Parientes, amigos, e incluso compañeros de trabajo son imprescindibles en esta etapa. Es necesario retomar las amistades perdidas u olvidadas. Lo importante es no quedarse solo, al menos durante una primera etapa.

- El apoyo es temporal. Sin embargo, es importante comprender que el apoyo de la red social, que en cierta forma anestesia un poco la primera etapa de la separación, se hará cada vez más espaciado. Las invitaciones a comer o tomar un cafecito para conversar, comenzarán a escasear porque la antigua pareja ya no existe, entonces invitar a un separado o separada a eventos sociales se volverá más difícil, fenómeno que es "normal", porque en algún momento la "novedad" de la separación, dejará de serlo.

- Apoyo profesional. Según los especialistas, es recomendable que toda persona que se separa tenga al menos una sesión de evaluación con un profesional en salud mental. Este diálogo permite que la persona observe su problema y entienda el porqué del fin de su relación. Así se facilita identificar en qué falló él o ella, así como los errores cometidos por su pareja. La terapia ayuda a aclarar la propia vida y a proyectar otro horizonte en solitario, así como facilita la liberación de las culpas propias del proceso. Es tan importante este ítem que en países desarrollados es el propio Estado el que envía a los postulantes al divorcio a un terapeuta. Es fundamental considerar que muchos de los separados provienen de familias cuyos padres también se divorciaron. Por eso es que esta compulsión inconsciente requiere urgentemente de un proceso terapéutico para no volver a repetir este patrón y superar esa etapa.

- Llorar mucho. Si bien todas las personas se manifiestan de manera distinta y los hombres tienen una tara particular en cuanto al llanto, es mejor dar rienda suelta a las lágrimas, para sacar la pena y poner el problema fuera de uno mismo. El llanto es una expresión emocional legítima, y es por eso que las mujeres, en general, viven el proceso de la separación con mayor sanidad porque se expresan, hablan de lo que les ocurre, y lloran con desesperación. Por eso, a juicio de los expertos, superan el trance mejor que los hombres.

- Evitar el odio. Es recomendable que quienes se separan no queden en términos odiosos con su ex pareja. Si bien las separaciones pueden sacar lo peor de cada persona y se puede llegar incluso a la agresión física o verbal, lo ideal es que se mantengan ciertas normas mínimas de cortesía con el otro. En ese sentido, lo ideal es no buscar alianzas estratégicas entre los cercanos a la ex pareja, creando bandos a favor o en contra de alguno de los que antes eran uno. Un especial cuidado hay que tener frente a los hijos. Es necesario explicarles –y cerciorarse de que entienden- que la ruptura no tiene que ver con ellos, y no inventar excusas para justificar la ausencia de alguno de los padres.

- Autocuidado. Después de la separación es urgente estar muy pendiente de lo que ocurre con uno mismo. Esto pasa por resolver asuntos cotidianos como el nuevo presupuesto disponible para los gastos del mes, la nueva vivienda a habitar, o quien se hará cargo de la limpieza y del planchado de las camisas en el caso de los hombres. Otro tanto acontece con los cambios físicos que necesariamente aparecerán como aumento o baja de peso, falta de sueño, irritabilidad o cansancio, síntomas que podrían estar asociados a una depresión gatillada por el suceso. Es importante considerar que estas señales que manda el cuerpo no son sino un signo de que es la salud mental y no la corporal la que está en riesgo, en esto se sustenta la recomendación de un chequeo con un terapeuta. Un consejo no menor es el que indica que todo lo que la persona realice sea por propia satisfacción. Comprarse ropa, maquillarse, viajar o divertirse deberían ser actos motivados por uno mismo y no para demostrarle al ex o a la sociedad que se está bien y que se puede rehacer la vida.

- Darse tiempo. Asumir la separación es un proceso que tarda tanto como es preciso y depende de los recursos emocionales de cada persona. Sin embargo, es importante no perder de vista que como toda herida, el proceso requiere abrirla, limpiarla y esperar a que cicatrice. Una vez que la vida vuelve a reorganizarse en solitario, se repara la autoestima dañada, y se perfila un nuevo horizonte individual, es recomendable "abrir las puertas con cuidado". Quienes se separan terminan muy vulnerables después de la ruptura y sienten una gran necesidad de afecto, por lo que hay que estar alerta al asumir nuevos vínculos que pueden resultar nefastos y terminar en malas experiencias.

 
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