Cárdenas -

Climax femenino

24/10/2005
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El orgasmo, más allá de ser una respuesta fisiológica, es una sensación subjetiva, por lo tanto, se conecta directamente con las vivencias e imágenes de quien lo experimenta.

Hombres y mujeres tienen igual responsabilidad en el funcionamiento en la cama. La actividad sexual no tiene como finalidad única la consecución del orgasmo. Las mujeres tienen mucho más claro eso que los varones. El orgasmo es sólo parte del juego.

Verdad 1: "Todas las mujeres tienen clímax diferentes".
El orgasmo, más allá de ser una respuesta fisiológica, es una sensación subjetiva, por lo tanto, se conecta directamente con las vivencias e imágenes de quien lo experimenta. Esto, independiente del componente fisiológico que gatilla la respuesta orgásmica, que en todas las mujeres es el clítoris. A diferencia de lo que la gente cree, un orgasmo se potencia mucho mejor con penetraciones más superficiales que profundas, con el roce del pene en la vagina, que tiene muchas más terminaciones sensitivas en el primer tercio y no en el último. Por ello, cuando una mujer se coloca un tampón no lo siente, a no ser que quede mal puesto. Los hombres piensan, equivocadamente, que con penetraciones más profundas se consiguen mejores orgasmos. Las penetraciones bien hechas, leves, con un ritmo cortito, suelen ser más ventajosas. Y las penetraciones profundas tienen relación con la presión ejercida en toda la parte lumbar, que es donde está el clítoris, y los labios menores, que es la zona más sensitiva. Los orientales señalan que se deberían hacer varias penetraciones leves y luego una profunda, y así sucesivamente hasta llegar al orgasmo. Todas las mujeres tienen clímax distinto en la medida en que acordamos que el orgasmo es una sensación subjetiva, que ningún cuerpo es igual al otro. En términos fisiológicos, es el resultado de tres o cinco contracciones vaginales.

Si bien es cierto que este es el proceso a través del cual todas las mujeres orgasman, la sensación puede ser más o menos intensa, más asociada a determinadas imágenes que otras, dependiendo de los componentes particulares de cada individuo.

Verdad 2: "Los orgasmos no vienen fácilmente".
La respuesta orgásmica requiere de una mecánica particular y de una buena estimulación, ya sea manual, bucal, con penetración, etc.. Además, requiere una sensación de relajo; más que con la pareja, es la propia persona que debe encontrarse en este estado, es importante no sentir la exigencia de orgasmar. Cuando una mujer siente esta urgencia, se le va a la cabeza y deja de sentir y no orgasma. El orgasmo requiere una mecánica con adecuada estimulación y un ambiente o un estado de relajación donde la actividad sexual sea vivenciada como gratificante y sin exigencia. El hombre también requiere de mecánica particular y un cierto confort, porque si hay ansiedad, preocupación, pensamientos inhibidores, ninguno de los dos va a orgasmar. Cuando dos personas tienen sus primeros encuentros sexuales, lo más posible es que la mujer no tenga orgasmo que encuentren ambos la dinámica de tiempo y de ritmo que facilite el orgasmo.

Verdad 3: "La pareja necesita ser dirigido".
La estimulación en el varón es más fácil y, por lo tanto, es más rápida. Las curvas de excitación del hombre y de la mujer son distintas. En el hombre, los órganos sensitivos están afuera, son de fácil roce y se activan rápidamente; en cambio, los de la mujer no, y requiere estimulación muy focalizada (en la vulva, con movimientos circulares que van de adentro hacia afuera, que pueden ser hechos con los dedos, la boca, por medio de presión, o con el mismo pene antes de penetrar, y no un frotamiento sistemático que al final duele). En el hombre es más fácil porque se conoce muy bien y sabe lo que necesita para orgasmar. A diferencia de la mujer, que muchas veces no conoce las zonas de estimulación de su cuerpo y necesita saber qué le excita para poder dirigir a la pareja.

Cada mujer debe apropiarse de lo que necesita para orgasmar, y eso se da a través de la exploración del propio cuerpo. No hay que esperar a que el otro mágicamente lo descubra. Algunos terapeutas sexuales sugieren que no es necesario hablar de lo que a cada uno le gusta o no, más bien, es posible facilitar las cosas si la mujer toma la mano de la pareja y la guía hacia donde siente placer con el ritmo que requiere. También sirven delicadas frases como: Eso no es bueno ahora, haz más de lo que estabas haciendo antes.

 
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