Cárdenas -
Entrar | Registrarse

La joven y la virginidad

Hace 2 añosWebMaster
El cómo, cuándo y dónde iniciarse en el sexo: "Es una cuestión de elección personal."

Para quienes decidan ponerlo en práctica, es importante conocer que las incertidumbres y los miedos son lógicos en la primera vez. Lo ideal es tener confianza en la pareja y encontrarse en un buen clima (un lugar íntimo y tranquilo). Como el sexo es más amplio que la penetración en sí,... Ver más hay muchas formas de dar y obtener placer. Para la mujer será muy importante si la iniciación se da en un contexto de amor y ternura o al menos un trato delicado y respetuoso.

Se pueden practicar algunas variantes del sexo hasta sentirse más segura y relajada. Es importante comenzar con juegos previos a la penetración.

Las caricias, la estimulación manual, los besos son fundamentales para lograr la excitación, permitiendo tener una adecuada lubricación para de esa forma lograr la penetración, la cual no tiene por que ser dolorosa. De todas formas muchas veces sucede que hay "varias primeras veces", hasta alcanzar la penetración completa, ante todo hay que tener paciencia y no descuidar que los juegos previos son tan importantes como la penetración en si.

El himen es una delgada membrana que se encuentra a pocos milímetros de la entrada de la vagina.

Hay mujeres que congénitamente carecen de himen; hay otras que lo tienen pero no esta perforado y hay mujeres que tienen un himen de gran elasticidad por lo tanto, prácticamente no hay sangrado ni se observa dolor alguno y puede no romperse hasta después de numerosas relaciones.

A la mujer que no ha sido penetrada sexualmente se la considera virgen y esto supone la integridad del himen. Es común la idea de que en la "primera vez", la penetración sea dificultosa, haga sangrar y cause dolor a la mujer.

El himen puede sangrar cuando se desgarra, lo que ocurre durante la penetración en los primeros contactos sexuales o por lesión accidental.

Desde algunas religiones la virginidad es considerada un tesoro y el himen su llave. En este sentido, la desfloración (otro modo de designar a la primera relación sexual de la mujer) es vivida como pérdida y según las convicciones de quien la experimente, puede vivirse con placer o por lo contrario con angustia, culpa o una intensificación de las naturales molestias físicas. La primera vez, muchas veces puede producir cierta ansiedad, sobre todo a medida que uno va creciendo en edad y aún no ha pasado por la experiencia.

El paso del tiempo genera a veces una sensación de vergüenza y de haber "perdido el tren", fantasía que inhibe la posibilidad de un posible contacto sexual satisfactorio. Es importante diferenciar inhibiciones sexuales de tipo neurótico de aquellas que se desprenden de concepciones religiosas. Desde algunas perspectivas religiosas, para muchas mujeres, el acercamiento sexual que no apunte específicamente a la reproducción es considerado algo impropio y pecaminoso. Por idénticas razones muchas mujeres no conocen su cuerpo, ni están dispuestas a hacerlo. Bajo estos condicionamientos no es difícil que la mujer considere al erotismo como algo vergonzante.

Las posibilidades de experimentar placer en mujeres comprometidas con sentimientos o convicciones religiosas estarán condicionadas a lo que su conciencia, le permita. La neurosis perturba generalmente la actividad sexual pero por otros mecanismos, en cuya base hay profundos temores o fantasías temidas y reprimidas ligadas a la sexualidad.

Y recuerda: "El cómo, cuándo y dónde iniciarse en el sexo, es una cuestión de elección personal". Ver menos

Mujeres

Hace 2 añosWebMaster
"La gente se casa porque eso es lo que tiene que hacer según el guión de la sociedad, porque quiere tener hijos, por terror a la soledad, por dinero, por seguridad, por conveniencia y por muchas razones que no tienen que ver con el amor." (Jessica Kreimerman, escritora mexicana)

"La mujer más tonta puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario... Ver más ser muy hábil para manejar a un imbécil" (Rudyard Kipling, escritor británico)

"A los hombres se les enseña a pedir perdón por sus fallas; a las mujeres, por sus éxitos" (Bella Azbug, abogada y política estadounidense)

"Cualquier mujer que sepa llevar una casa estará muy cerca de llevar un país" (Margaret Thatcher, ex primera ministra británica)

"Ahora dicen que hay que lavar los platos a medias, pero luego las feministas radicales se quejan de que los hombres se amariconan y quieren tener un Tarzán en casa que les arranque la ropa a mordiscos" (Almudena Grandes, escritora española)

"El mundo de la mujer es su marido, su familia, sus hijos y su hogar. No es apropiado cuando insiste en meterse en el mundo de los hombres" (Adolf Hitler, dictador alemán). Ver menos

Tarea para la casa

Hace 2 añosWebMaster

¿Para qué sirve la inteligencia emocional en un niño?



- Aumenta el rendimiento escolar, ya que al controlar sus impulsos, el niño desarrolla mayor concentración, no se distrae ni interrumpe a sus compañeros.

- La automotivación los lleva a perseverar en sus esfuerzos: estudian a conciencia, aprenden a sobreponerse a las derrotas (ya sea... Ver más por una mala calificación o dificultades propias de su edad). "La inteligencia emocional permite criar sujetos altamente productivos. Es el típico niño que pregunta en clases e investiga para hacer sus tareas", explica la psicóloga.

- Desarrolla la empatía, talento que los lleva a ser solidarios con sus compañeros. Son niños que lideran grupos.

- Facilita el buen manejo de las relaciones interpersonales, lo que les ayuda a adaptarse al curso sin problemas.

- Son niños que analizan la situación y respetan los límites, bien evaluados por sus profesores. Son alumnos obedientes y participativos, factores importantes en términos de autoestima y motivación para asistir a clases.

Ejercicios de entrenamiento emocional



- Dibujarle al niño en los dedos de sus manos expresiones faciales correspondientes a distintas emociones. Después de ello, preguntarle cómo se siente (el indicará con sus dedos si está enojado, triste o feliz). Esta actividad se puede reforzar recortando en revistas o diarios caras que demuestren lo anterior.

- Ver televisión o leerles cuentos e ir comentando cada situación donde aparezca algún tipo de emoción. Por ejemplo, preguntarle qué cree que siente el personaje frente a la situación que está viviendo.

- Invitar amigos del niño a la casa. El juego y las relaciones entre pares permite que se conecte con su mundo emocional.

- Con niños mayores (9-13 años) se puede emplear la dramatización. A través del tipo de escena y de los elementos que el niño utiliza se pueden conocer aspectos de su personalidad.

- Con hijos adolescentes puede comentar sus propias vivencias y emociones. El hijo se siente considerado cuando los padres le demuestran confianza. Ver menos

Cuando los afectos entran en juego

Hace 2 añosWebMaster
Las capacidades intelectuales no son suficientes para lograr éxito y destacar. Hoy, los niños deben ser empáticos, manejar el autocontrol, tener automotivación y capacidad de manejo en sus relaciones interpersonales. Las emociones son un talento más que los padres deben enseñarles a desarrollar a sus hijos.

Nadie nos enseña a ser padres. Para serlo se necesita algo... Ver más más que intelecto y buena voluntad: se requiere de la participación de las emociones.

Según Claudia Sandino, autora del libro Inteligencia Emocional para Padres, "la inteligencia emocional no tiene relación con el coeficiente intelectual. Las capacidades intelectuales de las personas pueden ir en detrimento con los años". Pero las habilidades que conforman la inteligencia emocional (autocontrol, empatía, automotivación y capacidad de manejo de las relaciones interpersonales) pueden ser aprendidas e incrementadas, lo que permite el desarrollo personal y continuo crecimiento.

"La idea es crear padres proactivos, que eduquen niños que sean capaces de hablar de sus emociones, y esto se puede desarrollar desde que el niño llora y la madre lo atiende. En ese momento comienza la comunicación. Por lo tanto, si ocurre lo contrario, el niño también es capaz de sentir el abandono. En la medida en que se entrena al niño en esta área empiezan a aflorar sus talentos. De esta forma, aprende a decir lo que siente, a tener autocontrol, a ser empático con el mundo y asertivo para explicar sus ideas", añade la especialista.

Los primeros cuatro años de vida del niño son determinantes: "La niñez es una oportunidad única para fijar hábitos emocionales que lo ayudan a desempeñarse afectivamente a lo largo de su vida. Esto les entrega mayores posibilidades para utilizar el potencial intelectual que han heredado, ya que aprenden a canalizar sus talentos con afectividad", dice la psicóloga.

Frente al tema de la inteligencia emocional en los niños es importante saber que la herencia genética entrega una serie de rasgos emocionales que determinan el temperamento. Dependiendo de cómo se correlacionan estos factores, se manifiestan tres tipos de temperamentos: fácil, lento o de difícil adaptación.

Los niños de temperamento fácil no presentan mayores complicaciones en términos de adaptabilidad a los cambios (no son muy llorones, tienen mayor tolerancia, son fáciles de guiar). "Los niños de temperamento de lenta adaptación, aunque terminan igual ajustándose a los nuevos requerimientos, les toma más tiempo lograrlo. Pero los niños de temperamento difícil -que son probablemente el tipo de bebé que duerme de día y llora de noche-, tienen reacciones emocionales violentas. Por lo general, viven el proceso de crecimiento con mucha dificultad", explica Claudia Sandino.

La familia es la primera escuela para el aprendizaje emocional del niño. "La forma en que los padres traten a sus hijos tendrá consecuencias profundas y duraderas en la vida emocional del niño. Existen datos innegables que indican que tener padres inteligentes emocionalmente constituye un enorme beneficio para sus hijos. Pero también resulta vital que entre el padre y la madre exista coherencia", enfatiza Claudia Sandino.

Para que los padres se conviertan en entrenadores emocionales deben, ante todo, estar comprometidos con los sentimientos de sus hijos.

"Los niños ven en sus padres los modelos a seguir. Por ejemplo, este tipo de padres no se opone a las muestras de ira, tristeza o miedo por parte de sus hijos, debido a que perciben las emociones como parte de la naturaleza humana. Tampoco las ignoran. Aceptan las emociones negativas como un hecho de la vida y utilizan estos momentos para enseñarles una lección. Esto ayuda a crear relaciones más estrechas entre padres e hijos", explica la autora del libro Inteligencia Emocional para Padres.

Al compartir momentos de intimidad en un contexto emocional, los niños desarrollan mayor confianza en sus padres. Saben que tienen a quién recurrir y que sus emociones son importantes, lo que los hace menos vulnerables frente a conflictos o influencias sociales. "Son padres que no temen pedir disculpas a sus hijos si se han equivocado o han sido injustos".

Sin embargo, no hay que confundir esta actitud con la tolerancia exagerada y la sobreprotección. "Permitirle todo al hijo significa perder la oportunidad de enseñarle estrategias para manejarse frente a sus emociones", advierte Claudia Sandino. Ver menos

La madre que todos llevamos dentro

Hace 2 añosWebMaster
Ineludible, avasalladora y vital, la figura de la madre se instala a fuego en la mente del hijo y dirige, desde allí, cómo será toda la historia emocional del vástago. Su voz dictará con quiénes se relacionará en el futuro, se hará oír al momento de escoger pareja y le dirá cómo criar a sus propios hijos. He aquí el peso de quien pervive en nosotros desde que nacemos hasta el último... Ver más suspiro. Feliz día, mamá.

Más poderoso, estrecho y enrollado que el cordón umbilical, la impronta de nuestras madres se nota más allá de que nos parezcamos físicamente o nos sorprendamos diciendo o haciendo cosas que ella hacía.

Esta huella se instala, sutil e imborrable, en el cuaderno secreto de la mente del hijo, donde habita el inconsciente. Entonces, no contenta con ser la madre que parió, amamantó y crió, ella, o más bien su imagen y modelo de crianza, se queda en el hijo para siempre. Desde allí dictará lo que el hijo considere bueno o malo, lo que piense y sienta en torno a la sexualidad, sus creencias en torno al comportamiento de un hombre o una mujer, la elección de pareja, cuánto y cómo nos queremos a nosotros mismos, y claro, de qué forma serán criados sus propios nietos. Es como llevar una madre interna cuya voz es imposible desoír, con todo lo positivo y negativo que eso conlleva.

Esta historia de amor comienza con el embarazo mismo. El hijo desde que es embrión comienza a sentir a su madre. Si bien no sabe quién es, siente su voz y los latidos de su corazón. Desde entonces la conexión es profunda. Al nacer, la etapa de la lactancia es crucial. "Aunque no puede conceptualizarlo el bebé considera a esa persona a quien siente, escucha y quien satisface sus necesidades más primitivas, cuando siente hambre o frío, como la persona que es capaz de salvarlo del dolor, de protegerlo y satisfacer todo lo que él necesita", asegura la matrona y psicóloga infantil Lorena Bravo Castillo.

Esta relación tan íntima y satisfactoria entre hijo y madre también hunde sus raíces en los fundamentos de la "geometría mental" del futuro adulto. Si el hijo llora porque tiene hambre y la madre lo toma, lo acurruca y le da de mamar, "¿acaso no es posible imaginar un parentesco de lo bello con la placidez y serenidad de la mirada satisfecha del bebé luego de experimentar la precisa sucesión de los eventos que esperaba? ¿Acaso, si pudiera, no nos diría el bebé que la mirada de su madre es la constelación más bella que lo ilumina? ¿Acaso no podríamos poner en este momento el sustento originario del enamoramiento?", aventura el psiquiatra y psicoanalista León Cohen.

A su juicio, será el recuerdo de esa contención que da la madre, el principal capital emocional futuro. "Esa memoria puesta en actividad será lo que nos permita oírnos a nosotros mismos, oír nuestras necesidades y además ser capaz, ahora, de ser como nuestra madre, es decir, ser capaz de tolerarnos, contenernos y de ser serviciales con nosotros mismos. Sólo identificados con esto, es decir, siendo capaces de ayudarnos y contenernos a nosotros mismos con verdad seremos capaces de jugar el mismo rol con los demás : amar a tu prójimo como a ti mismo", explica Cohen.

El psiquiatra señala que empezamos a ser individuos luego del parto, "pero en nuestra mente construimos una relación tan estrecha con todo lo que percibimos de nuestra madre, que parece reproducirse en la memoria nuestra simbiosis perdida. En este estado de cosas, todo lo que represente a esa madre en la mente del niño de meses, sean olores, ruidos, colores o temperaturas, es la substancia de lo que podemos entender como ideal, como lo bueno y lo bello en sí, como el trasfondo último de lo que llamamos enamoramiento".

Si así de vital es la primera conexión con la madre, la ausencia de ella o su lejanía resulta nefasta, como suele ocurrir con los niños abandonados o maltratados tempranamente. Porque en esos casos falla un concepto primordial que ocurre desde el nacimiento hasta los dos años de edad: la "confianza básica". El bebé empieza a sentir que depende en todo sentido de ese ser humano al que luego llamará mamá. En el fondo, que existe una persona en el mundo que puede satisfacerlo, acogerlo y calmarlo. Y si bien la madre es primordial, también esa función podría ejercerla alguien como la madre sustituta, la abuela o un pariente. Es esa relación la que permite desarrollar todos los vínculos emocionales futuros de este nuevo ser humano. Y lo de todos no es metáfora. Hasta la capacidad de establecer una relación de pareja estable depende de esta confianza.

"Un ser humano con confianza básica adquirida, sólida, para adelante tiene menos probabilidades de tener problemas en su desarrollo emocional. Da un cimiento, una base solidísima para empezar a formarte como ser humano", precisa Lorena Bravo. La psicóloga infantil llama la atención sobre un fenómeno que ocurre en la mente de los niños. Cuando la madre no está, para ellos es como si ya no existiera. Por eso es común la pataleta, el ataque de llanto, la desesperación que algunas guaguitas sienten cuando la mamá no está. Sin embargo, cuando el hijo tiene cerca de ocho meses, y asentado en su "confianza básica", simplemente comienza a entender que la mamá puede que no esté en ese momento, pero volverá. Y lo más probable es que si llora, su madre aparecerá. El niño que no cuente con esa base simplemente no confiará en el mundo y dará tumbos en sus relaciones emocionales. Su "madre interna" le hablará de la frustración de no haberla tenido, durante el resto de su vida.

Las madres crían a sus hijos de la manera que consideran correcta. Lo sea o no, según cómo fue su relación con sus propios padres.

Sin embargo, la psicóloga y terapeuta de parejas Perla Sanhueza, hace hincapié en un aspecto que no siempre es evidente en la crianza. "El niño no internaliza el mundo de las personas significativas como uno de los posibles mundos, sino como ‘el mundo‘, el único que es concebible, por eso es que es de suma importancia el cómo internalizamos a los padres, en este caso a la madre en nuestra manera de existir".

Como se trata de lazos emocionales únicos en la vida, esa relación será el punto de referencia para compararlos con los que vengan. Por eso es que "es fundamental para un buen desarrollo personal, tanto para hombres como mujeres estar consciente de que llevamos dentro los patrones de crianza y de los modelos para poder actuar y crear alternativas de conducta y emociones", si la experiencia de ser hijo de sus padres no resultó positiva.

Y cuando se elige pareja, todo este rollo de la madre se evidencia con fuerza. "Vemos cómo la mujer y el hombre se enamoran por igual y por primera vez de una mujer (la madre), imagen que imprimen en lo profundo de sus mentes desde que nacen y que nunca más podrán borrar. Para la mujer será un desafío gigantesco poder movilizar ese profundo amor y cercanía desde una mujer hacia un hombre, es decir, enfrentar los dolores de la ambivalencia y reconocer en la madre también una rival. Por ello, la mujer necesita una potente y precoz diferenciación para así lograr ser una mujer diferente, lograr tener su propia sexualidad y sus propios hijos", explica Cohen.

Sin embargo, el psicoanalista precisa que pese a "esa intensa y cercana intimidad que vemos entre las mujeres en todos los rincones, se aprecia que esa ligazón originaria jamás la ha podido sustituir por completo un hombre, a pesar de las exigencias de las propias mujeres. La mujer tiene en su propia mujer amada a la rival. Lleva esto en su mente, lo vive y lo teme en la cotidianeidad, lo refleja en el temor hacia la amiga separada, hacia una hermana, en el celo hacia la compañera de trabajo".

¿Y qué pasa cuando la hija de su madre tiene sus propios hijos? Es altamente probable, por no decir inevitable, que la hija repita los actos y decires de su madre. Hasta la comida le puede quedar igual a la que le preparó su mamá, incluso les transmitirá a sus hijos cosas que escuchó de niña, porque se identificó con su madre interna.

Salvo que, a través de un proceso consciente, la nueva madre decida no repetir el patrón, cuestión que ocurre con las mujeres maltratadas cuando niñas o aquellas que deciden no parecerse a su madre, es decir internalizan a su madre por contradicción.

Para quienes no celebren el día de la madre con felicidad este año, es importante acotar que esta "madre interna" es modificable intelectualmente. Cambiar las emociones, ese escondido y aún más poderoso resabio de la gestación, requiere un trabajo terapéutico.

Para Perla Sanhueza, el fenómeno de espejo que las madres evidencian en sus hijos es de una importancia brutal en quienes serán adultos más tarde. Las madres sobreprotectoras, autoritarias, "buena onda", descalificadoras o indiferentes, no harán más que transmitir todas esas actitudes a adultos que tendrán que sobrellevar a su madre, con todas sus "trancas" encima.

Por eso es que la psicóloga Bravo sugiere que quienes deseen tener hijos tomen en cuenta la enorme responsabilidad que implica la crianza, "estamos criando a un ser humano que va a cargar o tener muchas cosas de uno mismo, que estamos traspasándole casi por osmosis, por lo tanto, criar es una cosa muy seria, que tiene que tomarse con mucha responsabilidad". Y en cuanto a las mamás es tajante. "No hay una figura más poderosa en la vida de los seres humanos que la madre. De eso no hay duda", concluye. Ver menos

Regístrate ¡es Gratis!