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Primeros auxilios después de la ruptura

Hace 2 añosWebMaster
Cuando los que prometieron ser uno deciden separarse, sobreviene una serie de síntomas que hablan de una herida profunda que requiere de atención y cuidados especiales. Aunque hombres y mujeres viven el proceso de distinta manera, y a pesar de que cada pareja es única, aquí va una serie de recomendaciones sobre qué hacer en los momentos críticos de una separación.

La... Ver más ruptura de una pareja no sólo constituye una crisis personal. También vulnera la imagen social de los involucrados, porque están en juego la imagen y autoestima individual, así como el proyecto de vida que ambos emprendieron cuando asumieron su compromiso.

Se trata, según los especialistas, de un cambio tan fuerte en la vida, tan devastador, que del terremoto nadie salva ileso. Sean matrimonio o no, las parejas que deciden continuar vidas separadas sufren heridas difíciles de dimensionar en plenitud, que podrían perpetuarse de no aplicar los adecuados primeros auxilios en las primeras fases de esta crisis.

Es necesario precisar que las rupturas emocionales no comienzan cuando se prepara la maleta para partir, sino mucho antes, por lo que la búsqueda de apoyo terapéutico se recomienda antes de que la pareja llegue a la UTI.

Lo que sigue a la decisión irrevocable de separarse afecta también de manera distinta a quien se queda y a quien abandona. Sin embargo, los costos emocionales son muy similares para ambos.

Aunque todo depende de la personalidad de las personas involucradas, de cómo la pareja manejó su separación en público, y considerando que no hay recetas infalibles, cuando las maletas están listas, y comienza el viaje en solitario, es importante tener en consideración ciertas recomendaciones básicas, no para sufrir menos, sino para respetar las etapas de un duelo inevitable, y de estar más consciente del recuento de daños que, según los especialistas, siempre puede superarse.

- Hable cuanto antes. Antes de que la ruptura sea inevitable, es conveniente conversar el tema con alguien cercano, familiares, amigos, o alguien que conozca a la pareja en cuestión. La idea es obtener una visión desde la cercanía, sentir apoyo durante esta fase del trance y ayudar a poner las ideas en orden. También alivia hablar con personas que no tengan ninguna relación con la pareja, ni esté involucrado emocionalmente con el tema. De esta forma se logra tener una visión desinteresada y objetiva del problema que puede resolverse, antes de que sea demasiado tarde.

- Lanzarse a la red. Los separados requieren necesariamente de una red de apoyo emocional donde encontrar apoyo y compañía. Parientes, amigos, e incluso compañeros de trabajo son imprescindibles en esta etapa. Es necesario retomar las amistades perdidas u olvidadas. Lo importante es no quedarse solo, al menos durante una primera etapa.

- El apoyo es temporal. Sin embargo, es importante comprender que el apoyo de la red social, que en cierta forma anestesia un poco la primera etapa de la separación, se hará cada vez más espaciado. Las invitaciones a comer o tomar un cafecito para conversar, comenzarán a escasear porque la antigua pareja ya no existe, entonces invitar a un separado o separada a eventos sociales se volverá más difícil, fenómeno que es "normal", porque en algún momento la "novedad" de la separación, dejará de serlo.

- Apoyo profesional. Según los especialistas, es recomendable que toda persona que se separa tenga al menos una sesión de evaluación con un profesional en salud mental. Este diálogo permite que la persona observe su problema y entienda el porqué del fin de su relación. Así se facilita identificar en qué falló él o ella, así como los errores cometidos por su pareja. La terapia ayuda a aclarar la propia vida y a proyectar otro horizonte en solitario, así como facilita la liberación de las culpas propias del proceso. Es tan importante este ítem que en países desarrollados es el propio Estado el que envía a los postulantes al divorcio a un terapeuta. Es fundamental considerar que muchos de los separados provienen de familias cuyos padres también se divorciaron. Por eso es que esta compulsión inconsciente requiere urgentemente de un proceso terapéutico para no volver a repetir este patrón y superar esa etapa.

- Llorar mucho. Si bien todas las personas se manifiestan de manera distinta y los hombres tienen una tara particular en cuanto al llanto, es mejor dar rienda suelta a las lágrimas, para sacar la pena y poner el problema fuera de uno mismo. El llanto es una expresión emocional legítima, y es por eso que las mujeres, en general, viven el proceso de la separación con mayor sanidad porque se expresan, hablan de lo que les ocurre, y lloran con desesperación. Por eso, a juicio de los expertos, superan el trance mejor que los hombres.

- Evitar el odio. Es recomendable que quienes se separan no queden en términos odiosos con su ex pareja. Si bien las separaciones pueden sacar lo peor de cada persona y se puede llegar incluso a la agresión física o verbal, lo ideal es que se mantengan ciertas normas mínimas de cortesía con el otro. En ese sentido, lo ideal es no buscar alianzas estratégicas entre los cercanos a la ex pareja, creando bandos a favor o en contra de alguno de los que antes eran uno. Un especial cuidado hay que tener frente a los hijos. Es necesario explicarles –y cerciorarse de que entienden- que la ruptura no tiene que ver con ellos, y no inventar excusas para justificar la ausencia de alguno de los padres.

- Autocuidado. Después de la separación es urgente estar muy pendiente de lo que ocurre con uno mismo. Esto pasa por resolver asuntos cotidianos como el nuevo presupuesto disponible para los gastos del mes, la nueva vivienda a habitar, o quien se hará cargo de la limpieza y del planchado de las camisas en el caso de los hombres. Otro tanto acontece con los cambios físicos que necesariamente aparecerán como aumento o baja de peso, falta de sueño, irritabilidad o cansancio, síntomas que podrían estar asociados a una depresión gatillada por el suceso. Es importante considerar que estas señales que manda el cuerpo no son sino un signo de que es la salud mental y no la corporal la que está en riesgo, en esto se sustenta la recomendación de un chequeo con un terapeuta. Un consejo no menor es el que indica que todo lo que la persona realice sea por propia satisfacción. Comprarse ropa, maquillarse, viajar o divertirse deberían ser actos motivados por uno mismo y no para demostrarle al ex o a la
sociedad que se está bien y que se puede rehacer la vida.

- Darse tiempo. Asumir la separación es un proceso que tarda tanto como es preciso y depende de los recursos emocionales de cada persona. Sin embargo, es importante no perder de vista que como toda herida, el proceso requiere abrirla, limpiarla y esperar a que cicatrice. Una vez que la vida vuelve a reorganizarse en solitario, se repara la autoestima dañada, y se perfila un nuevo horizonte individual, es recomendable "abrir las puertas con cuidado". Quienes se separan terminan muy vulnerables después de la ruptura y sienten una gran necesidad de afecto, por lo que hay que estar alerta al asumir nuevos vínculos que pueden resultar nefastos y terminar en malas experiencias. Ver menos

Familia y depresión

Hace 2 añosWebMaster
En la actualidad las sensaciones de impotencia que las personas experimentan día a día como consecuencia de los problemas económicos, políticos o sociales y, en general, el estrés y el estilo de vida al cual nos enfrentamos, son varios de los elementos que justifican el aumento de las depresiones.

La familia y los amigos



Los que rodean a un... Ver más deprimido también sufren. Generalmente no entienden lo que está pasando, dado que aparentemente no hay motivo para el estado del enfermo. Es esencial la adopción de una actitud comprensiva y abierta, recordemos que el deprimido suele tener una especial sensibilidad para las situaciones tristes, siendo incapaz de ver las positivas.

Es inútil pedirle a un deprimido que nos explique lo que le pasa, no podrá hacerlo. Si se insiste en ello, lo único que se conseguirá, es convencerle más de que no se le entiende, y en algunos casos irritarle. Tampoco se debe pretender que vea la realidad con objetividad, no podrá. Hay que entender que no está así por su gusto. Que no servirá de nada que le digamos que se anime o que se involucre en actividades. Lo que suponga un esfuerzo no está al alcance de su mano. Según la gravedad, hay cosas que no puede hacer, como divertirse, por mucho que otros se empeñen, ir a trabajar, viajar, leer, ver televisión o ir al cine. Estos suelen ser consejos que el deprimido no está en condiciones de seguir.

Lo mejor que pueden hacer las personas que se encuentren cerca de un deprimido, es transmitirle el sentimiento de que se les quiere y de que se tiene interés en ellos, sin agobiarles, y manteniendo una actitud de espera activa, convencidos de que saldrá de su situación. Simultáneamente a lo anterior, deben tratar de que el enfermo acepte la ayuda especializada de un psiquiatra y de un psicólogo.

Estrategias de manejo familiar



Cuando un ser querido está experimentando síntomas de depresión, debemos aprender acerca de la depresión y sus efectos, ayudar a comprender lo que está ocurriendo y desarrollar y utilizar estrategias para hacerle frente. La siguiente lista del Dr. Kelsey, del Departamento de Ciencias de la Conducta de la de la Universidad de Amory, Georgia, en Estados Unidos, sobre "cosas que se deben hacer" y "cosas que no se deben hacer" ofrece un punto de partida.

Lo que se debe hacer



Mantener una hora regular para acostarse y levantarse en la mañana. Reducir o eliminar la ingestión de cafeína. Dormir en una habitación fresca. Evitar ejercicios extenuantes antes de acostarse y usar la cama sólo para dormir o tener sexo, no leer, mirar TV o trabajar en ella. Luego tratar de tomar opciones saludables, como hacer ejercicio regular y vigilar la ingestión de alimentos sanos. Muchas personas con depresión presentan reducción del apetito. En estos casos, una nutrición apropiada resulta vital, otros experimentarán antojos por alimentos tales como chocolates o carbohidratos, y quizá pueden sentirse luego culpables tras haber abusado con estos antojos.

Otro aspecto consiste en comprender que las personas deprimidas tienen una perspectiva negativa. Los miembros de la familia necesitan comprender esto y tratar de hallar maneras para manejar la frustración que probablemente aparezca de vez en cuando.

Cuando la depresión reduce la capacidad de una persona para funcionar en el hogar, los miembros de la familia pueden tener dificultades para ajustarse. Algunas veces puede resultar útil relajar las normas domésticas de mantenimiento de la casa. El cónyuge o los hijos pueden hacerse cargo de algunas tareas domésticas adicionales.

Es importante reconocer que también los miembros de la familia están pasando por un período de estrés. Estos no deben sorprenderse si se sienten más fatigados o irritables, la depresión en la familia aumenta el nivel de estrés. Esto hace sumamente importante que los miembros de la familia tomen su tiempo para atenderse a sí mismos. Finalmente, la familia debe reconocer que la persona está enferma y que el tratamiento es prioritario, además de discutir abiertamente con el especialista el progreso y los efectos del tratamiento.

Lo que no se debe hacer



No excluir a la persona deprimida de los asuntos o discusiones familiares. No tratar de hacer todo por la persona con depresión, aunque pueda parecer la mejor manera de ayudar. Si bien la persona deprimida puede ser incapaz de hacer muchas cosas, aceptar algunas responsabilidades puede mejorar su autoestima. Un signo de advertencia en cuanto a tratar de hacer demasiado podría ser decir: "No. Yo lo haré", especialmente después que la persona deprimida ya haya empezado la tarea. Tratar de dar a la persona deprimida por lo menos la posibilidad de completar la tarea es lo más recomendable. No criticar o culpar a la persona por su conducta deprimida. No esperar que la persona resuelva su problema sola. Evitar la ingesta alcohólica.

Otro aspecto fundamental es el no tener temor de hacer preguntas. Con la depresión, muchas personas necesitan aprender por primera vez en sus vidas a preguntar y aceptar ayuda externa. Un médico, psicólogo, hospital, Internet, biblioteca o grupos locales de apoyo son buenas fuentes de información sobre depresión.

Con relación a las parejas, en especial, es fundamental no tomar decisiones vitales importantes, como casarse o divorciarse, cambiar de empleo o mudarse, durante una afección depresiva si es posible evitarlo. Y por último no deben tratar de arreglarse todos los malos hábitos durante la recuperación de la depresión. A medida que los síntomas de la depresión mejoran y el individuo se siente bien con los cambios significativos que está haciendo en su vida, la persona deprimida tiene una tendencia normal a sentir que también sería buen momento para dejar de fumar o abandonar algún otro hábito no saludable. De manera que es fundamental que la familia se integre y comprenda la situación del paciente depresivo, de manera que juntos puedan hacer más llevadero este trastorno. Ver menos

Manías ocultan ansiedad

Hace 2 añosWebMaster
Los trastornos de angustia, aunque no son una patología, deben ser atendidos por especialistas para evitar autoagresiones.

Morderse las uñas y los dedos además de comerse el cabello son algunas prácticas comunes.

Jesús tiene 24 años y cuando está nervioso comienza a frotar con rapidez sus dedos hasta romper la piel, por eso es común verle con muchas curitas... Ver más para cubrir las pequeñas heridas que él mismo se hace.
"No sé por qué me lastimo, quizás es por nervios. No es una conducta nueva, a los ocho años me di cuenta de ello. Una vez la maestra me devolvió un examen y preguntó con asombro por qué había restos de sangre en el papel", explicó.

Como Jesús, muchas personas efectúan pequeñas agresiones contra sí mismos. Algunos pellizcan su rostro, otros se rascan con desesperación en algunas partes del cuerpo y otros arrancan parte de su cabellera. En casos extremos llegan a comérsela, lo que en un futuro les trae graves problemas porque tienen que ser sometidos a una intervención quirúrgica para extraer el cabello que el organismo no logra digerir.

Para la presidenta de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia del Comportamiento y docente de la Universidad Central de Venezuela, Felícitas Kort, estos casos entran en la clasificación de "malos hábitos generados por la ansiedad y el estrés". Es decir, no representan por sí mismos una patología o un trastorno que sea motivo de gran preocupación.

"En este sentido no se debe generalizar porque cada persona tiene características bien particulares que deben ser analizadas con detenimiento". Sin embargo, esta especialista de la conducta humana señala que la mayoría de las personas presentan dificultad para controlar los impulsos y logran aliviar su ansiedad efectuando estas pequeñas agresiones, las cuales son gratificantes y placenteras porque a través de ellas disminuye el estrés.

A su juicio, existen diferentes herramientas científicas utilizadas con éxito por psiquiatras y psicólogos para tratar el problema. "Los expertos en el área del comportamiento nos encargamos de evaluar y analizar la rutina que las personas ejecutan diariamente y contabilizamos su frecuencia e intensidad. Con los datos podemos diseñar un tratamiento lo más personalizado posible para ayudarles a eliminar el mal hábito", indicó.

Según la psiquiatra, es muy importante la colaboración de los pacientes para corregir este tipo de costumbre pues ellos tienen que concientizar lo que venían haciendo de forma mecánica. "Es mucho más fácil cuando se está consciente del problema porque se aprende con facilidad a mantener la calma y perder la tensión. Pero para lograr el éxito se debe tener disciplina".

Descubrir el origen



Para la psicóloga clínica Marianela Manzanares, "estos trastornos se derivan de un pensamiento ansiogénico que implica amenaza o daño".

Esta docente de la Universidad Metropolitana insistió en evitar la generalización de casos tan particulares y explicó que este tipo de conductas "alivian la sensación de angustia que tienen las personas en determinados momentos".

De acuerdo a la especialista, estos pensamientos que causan angustia son producto de distorsiones de la realidad. "En oportunidades las personas tienden a magnificar los problemas o se preocupan demasiado ante eventos que probablemente nunca ocurrirán. A veces el estrés los paraliza".

Identificar el problema o la causa de la angustia es importante para este tipo de tratamiento, pues cuando se logra manejar el problema y reestructurar la visión de la realidad, entonces, los malos hábitos adquiridos para aliviar el estrés desaparecen. Ver menos

¿Eres una persona obsesiva?

Hace 2 añosWebMaster
Sin darnos cuenta, ciertas manías terminan gobernando nuestras vidas. Lee esta nota y aprendé a reconocer si tu caso es digno de una terapia.

¿Cree que hay manías individuales que pueden perjudicar la convivencia de una pareja?

Manías como lavarse las manos más de 5 veces al día, cerrar la puerta con todas las llaves de San Pedro, entrar a una casa y limpiarse... Ver más las suelas hasta gastarlas, la enfermedad por la limpieza de la casa , el miedo al contagio y otras; son patologías dignas de diván. Cada una de ellas denota un aspecto oscuro de nuestra existencia e invita a quedarnos solos si con el tiempo no se extinguen. Claro que muchas de las personas que nos rodean no tienen más remedio que tolerarlas, pero por que parezcan un simple detalle , a veces, tornan insostenible la convivencia familiar, laboral o social.

Conozca que hay detrás de esto que los especialistas coinciden en llamar "trastornos obsesivos-compulsivos".

Malas costumbres con nombre científico



Hay quienes no pueden pisar la calle sin tener absolutamente todo su vestuario combinado o quienes no estarán tranquilos si el escritorio permanece sin un orden estricto a lo largo de la jornada laboral. Más o menos importantes, estas , o pequeñas obsesiones, pueden convertirse en serias molestias para el entorno cotidiano y, por supuesto, para los que sufren como espectadores. Lo cierto es que todos las tenemos y, según la opinión de los piscólogos, la mayoría de ellas revelan una falta de confianza en nosotros mismos, sentimientos que suelen acentuarse con la edad.

Todas revisten importancia como para hacer una terapia, aunque más no sea una cortita, cuando su ritual se prolonga por más de una hora diaria y cuando comienzan a contrariar las actividades habituales. En este punto es probable que se hayan convertido en “trastornos obsesivos- compulsivos”, una patología descubierta recientemente.

"Yo soy así"



Las manías tienen dos connotaciones insoportables: como toda adicción, quien las padece no siempre suele reconocerlas, y cuando las admiten, por una cuestión de rebeldía, responden ante las críticas de quienes las contemplan con un "yo soy así". Obviamente, esto se traduce con un "si no te gusta ya sabes lo que tenes que hacer…", algo que hace la convivencia insoportable.

Las obsesiones más fecuentes

- Limpieza enfermiza: Nunca largan el trapo, lo sacan a relucir aún en la reuníon más paqueta y hasta pueden llegar a barrerle los pies a las visitas. Ciertas personas que la padecen llegan a trasladar este vicio a su higiene personal. Indudablemente representa un gran desconformismo con la propia imagen y son personas que viven pendientes del qué dirán.
- Obsesión por el orden: Se trata de individuos que no pueden comenzar a trabajar o acostarse sin haber ordenado minuciosamente sus cosas sobre el escritorio o en la casa. No pueden vivir sin darle a un objeto el lugar exacto. Son personas que temen a los cambios, muy inseguras.
- Miedo al contagio: Por temor a contraer alguna enfermedad, algunos no manipulan los billetes o jamás van a los restaurantes para no tocar cubiertos que hayan sido utilizados por otros. Son personas con una gran cuota de desconfianza en los demás, además, generalmente mezquinas y muy calculadoras de todos sus actos.
- Toser y acomodarse la corbata: Son más masculinas que femeninas: ellos tosen cada vez que tienen la palabra , se acomodan la corbata incansablemente o se quitan basuritas imaginarias de la ropa. Son transtornos que hablan de seres que quieren impresionar o manifiestan un estado de incomodidad en un lugar o una situación. La versión femenina es la que está todo el tiempo "espejito, espejito..."
- Verificaciones interminables: Para los obsesivos es imposible abandonar su domicilio, aunque más no sea por una hora, sin haber verificado 10 o hasta 15 veces que la luz está apagada, las persianas bajas, y la lista continúa. Se escudan bajo el argumento de la seguridad, pero en realidad son ellos los inseguros, sujetos con una gran carga de ansiedad.
- Rituales para filmar: son tan vuelteros que dejan de realizar la mitad de las cosas que se proponen o hacen que los demás terminen por abortarlas. Solamente un tratamiento puede ayudarlos Ver menos

La mentira

Hace 2 añosWebMaster
Una de las actitudes más perniciosas y que más molesta a los seres humanos es ser víctima de una mentira. Pero cuando se hace un análisis más profundo de ella, podemos encontrar sorpresas sobre su verdadera esencia y, sobre todo, en la importancia que tiene en nuestras vidas en pareja, en familia, en comunidad, en nuestras relaciones de trabajo. La mentira, sin duda alguna, es una parte... Ver más importante con la que nos enfrentamos cotidianamente en la vida.

El acto de mentir se define como la intención deliberada que tiene una persona de engañar otra. La mentira viene a ser simplemente, algo que no es verdad, que no es real.

Clasificación de las mentiras



Existen dos formas fundamentales de mentir: a través del ocultamiento y a través del acto mismo de falsear. El mentiroso que oculta, retiene cierta información sin decir en realidad, algo que falte a la verdad. El que falsea da un paso adicional: no sólo retiene información verdadera, sino que presenta información falsa como si fuera cierta.

Para que un acto de mentira se concrete, a menudo, el mentiroso combina ambas formas de engaño, pero en muchas ocasiones, se conforma simplemente con el ocultamiento, pues muchos consideran que ocultar información no es mentir.

Cuando un mentiroso está en condiciones de mentir, por lo general prefiere ocultar y no falsear. En primer lugar, porque resulta más fácil: no existen historias que inventar ni posibilidades de ser descubierto. Por otra parte, el ocultamiento parece menos censurable. Es pasivo, no activo y los mentirosos suelen sentirse menos culpables cuando ocultan que cuando falsean, aún cuando sus víctimas resulten igualmente perjudicadas.

Por otra parte, las mentiras por ocultamiento son mucho más fáciles de disimular una vez descubiertas. El mentiroso no se expone tanto y tiene muchas excusas a su alcance: su ignorancia sobre el asunto, o su intención de revelarlo más adelante, o simplemente "se le olvidó".

Existen mentiras que de entrada obligan al falseamiento y para las cuales el ocultamiento simplemente no basta. Por ejemplo, si alguien pretende obtener un empleo mintiendo acerca de su experiencia laboral, con el ocultamiento sólo no le bastará: deberá ocultar su falta de experiencia pero además, tendrá que elaborarse una historia de experiencia laboral previa.

También se apela al falseamiento, por más que la mentira no lo requiera en forma directa, cuando el mentiroso quiere encubrir las pruebas de lo que oculta, necesario fundamentalmente cuando lo que se quiere ocultar son emociones. Es muy difícil ocultar una emoción actual, en especial si es intensa. El terror es menos ocultable que la preocupación. La furia menos que el disgusto. Cuanto más fuerte sea una emoción más probable es que se filtre alguna señal pese a los esfuerzos del mentiroso por ocultarla.

Otra forma de mentir, es la que los expertos en el arte del engaño llaman "medias verdades" o "verdades retorcidas", de tal modo que la víctima no la crea. En la primera, cuando la persona engañada emplaza al mentiroso acerca de un asunto, éste no lo niega, por el contrario le da la razón a su víctima, pero hasta cierta parte de la historia. La otra parte es mentira. De esta manera, la persona engañada cree en la verdad de las palabras del mentiroso.

En el caso de las verdades retorcidas, el mentiroso dice la verdad de tal modo que la víctima no lo crea, es decir, dice la verdad falsamente. Es el caso del esposo que llega tarde a la casa y cuando su mujer el pregunta en dónde estaba, éste le contesta: "con mi amante, como me acuesto con ella todos los días, tenemos que estar en permanente contacto". Esta exageración de la verdad pone en ridículo a la esposa y le dificulta proseguir con sus sospechas. También servirá para el mismo propósito un tono de voz o una expresión de burla.

Se puede hablar de tres clases de mentira: la racional, la emocional y la conductual.

En la mentira racional, lo básico es que lo que se dice, se siente o se hace, se contrapone con la verdad racional. Se falsea la verdad por algún interés. Es más profunda, mucho más malvada, es la mentira hecha para dañar a los demás. Es el caso de una amiga envidiosa que le dice a otra que su marido la engaña con el propósito deliberado de causar daños en su matrimonio.

La mentira emocional, en la que lo básico es que, lo que se dice, se siente o se hace no concuerda con la situación emocional del mundo afectivo. Un ejemplo de esto podría ser el caso de los esposos que cuando llegan a la casa tratan de parecer enojados, por alguna mala situación en el trabajo, el tráfico pesado o cualquier otra circunstancia, cuando en realidad estaban en una fiesta jugando dominó con sus amigos, o simplemente pasándola bien con su amante. Tratar de parecer enojado, no es fácil, pero ayuda mucho si además se frunce el ceño.

Y el tercer tipo de mentira, que es mucho más elaborada, es la mentira conductual en la que se trata de actuar o dejar actuar de forma deliberada para decir que somos lo que no somos. Es el caso del galán vanidoso de mediana edad, que la oculta ante su novia o amante, tiñéndose las canas y afirmando tener siete años menos.

Las mentiras... ¿Tienen patas cortas?



En más de una oportunidad hemos escuchado decir que las mentiras tienen patas cortas, pues en ocasiones se descubren más rápido de lo que pensamos. Las mentiras fallan por muchas razones. A veces, la víctima del engaño descubre accidentalmente la verdad al encontrar una carta de amor escondida, una mancha de pintura de labios o al escuchar una conversación íntima por el teléfono auxiliar que levantó al mismo tiempo que su pareja.

También puede ocurrir que otra persona delate al mentiroso: un colega envidioso, una esposa abandonada, un informante que ha sido pagado, son algunas de las fuentes básicas para descubrir un engaño.

Sin embargo, la persona mentirosa también se delata por múltiples pistas como un cambio en la expresión facial, un movimiento del cuerpo, la inflexión de la voz, el hecho de tragar saliva, un ritmo respiratorio excesivamente profundo o superficial, largas pausas entre las palabras, un desliz verbal, una microexpresión facial o un ademán que no corresponde.

Ahora bien, ¿Por qué los mentirosos no pueden evitar estas conductas que los delatan? Las razones son dos: una de ellas ligada a los pensamientos y otra a los sentimientos.

Mentiras relacionadas con los sentimientos



El hecho de no haber pensado de antemano, programado minuciosamente y ensayado el plan falso es sólo uno de los motivos por los cuales se cometen deslices que ofrecen pistas sobre el engaño.

Los errores se deben a la dificultad de ocultar las emociones o de inventar emociones falsas. No toda mentira lleva consigo una emoción, pero las que sí, causan al mentiroso graves problemas.

Cuando se despiertan emociones, los cambios sobrevienen casi al instante sin dar cabida a la deliberación. El pánico que siente el mentiroso de ser descubierto produce señales visibles y audibles, pues es algo que está más allá de su control.

Las personas no escogen deliberadamente el momento en que sentirán una emoción. Ocultar una emoción no es fácil, pero tampoco lo es inventar una no sentida, aunque no haya otra emoción que disimular con ésta. En este caso, el falseamiento se hace tanto más arduo cuanto mayor es la necesidad que existe de él, especialmente si éste contribuye a ocultar otra emoción.

Las mentiras relacionadas con pensamientos no involucran emociones. Son las mentiras acerca de planes, ideas, acciones, intenciones, hechos o fantasías. Defender la verdad es mucho más complicado que decir una mentira en este caso. Por ejemplo, el que plagia oculta que ha tomado una obra ajena presentándola como propia, mintiendo sin sentirse culpable.

Mentira y personalidad



Los seres humanos decimos, sentimos y hacemos mentiras en muchas épocas de nuestras vidas.

Así, el niño es mentiroso en la misma medida en que sus fantasías se hagan presentes para confundirlas con realidades. El adolescente es un mentiroso en la medida en que su encuentro con el mundo real, cause frustraciones. El joven es mentiroso, en tanto y en cuanto no se sienta capaz de confrontar las verdades que le adversan. El adulto es mentiroso cuando no ha logrado superar los obstáculos que le ha puesto la vida y por lo tanto para sentirse el triunfador que nunca ha sido, engaña. Por último, el anciano es mentiroso cuando no se perdona los errores que ha cometido en su vida.

De acuerdo con esto, en la misma proporción en que el niño aprenda a diferenciar el mundo real de sus fantasías, que sepa enfrentar sus diferencias con los demás para irlas comprendiendo y confrontando en la juventud y la adultez y en la misma medida en que los ancianos se hayan sentido valiosos, triunfadores en la vida, se podrá confrontar la posibilidad de la mentira como una traición destructiva.

Si esto no se hace, la mentira puede transformarse en un instrumento de evasión ante la frustración.

Mentira y profesión



Un escritor tiene que hacer creíble la historia que cuenta a través de conocimiento racional, del manejo emocional y de la credibilidad accional.

Un político tiene que hacer creíble su mensaje emocional de trabajo por el grupo, a través de mensajes racionales, honestos y de acciones acordes con lo que dice sentir.

Un actor tiene que hacer creíble -a través de sus acciones- una realidad que le es ajena a su personalidad, a través de una gran honestidad y de una gran sinceridad.

Por otra parte, todos los que trabajen con las ciencias y la tecnología tienen que ser fundamentalmente honestos.

Existen muchas clases de mentiras, entre las que se cuentan los chismes, los rumores, las murmuraciones y las tan nombradas "mentiras blancas o altruistas" que se dicen en casos extremos, como el del niño que pierde sus padres en un accidente y cuando recobra la conciencia, al preguntar por ellos, sus médicos le dicen que están bien, pese a que habían muerto. Pero en líneas generales, la mentira daña la relación de confianza en la familia, en la pareja, el trabajo y en general, en todos los aspectos de nuestra vida.

La mentira puede hacer daño a quien la recibe, pero a quien más perjudica es al mentiroso, pues se convierte en una persona poco seria, digna de poca confianza y credibilidad. Muestra de ello es que políticos y empresarios, entre otros, han sido víctimas de su falsa forma de llevar la vida y su trabajo. Recordemos aquel famoso refrán que dice "en la persona mentirosa, la verdad se vuelve dudosa". A eso nos lleva la mentira Ver menos

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